Prometemos y no cumplimos, nos ligamos a través de nuestras palabras cuando comenzamos a decir cosas en un momento de emoción, por quedar bien con los demás y terminamos diciendo frases como: Cuenta conmigo, aquí estoy para ti, somos un equipo, juntos para siempre, si yo tengo tu también tendrás y tantas otras frases lisonjeras que se nos olvida que esas palabras se constituyen en pactos con las personas a quienes se las dijimos.

La Palabra de Dios nos insta a que nuestro SI sea un SI y nuestro NO sea un NO. Cuando PROMETAS algo cúmplelo, si vas a ir a un lugar asiste y queda bien. Si tienes una cita no dejes esperando a quien citaste, no te hagas esperar, respeta el tiempo de los demás. Si prometiste bendecir y dar de lo que has recibido, hazlo.

Es mejor no prometer que mentir diciendo cosas que no vas a cumplir. Piensa en Dios, El todo lo que nos ha prometido lo cumplirá, no mentirá. Porque El es fiel y prometer algo habla de nuestra fidelidad hacia la gente con la que nos comprometemos.

Haz la lista de todas las promesas incumplidas que has hecho a la gente que amas o dijiste amar y toma la decisión de cumplir. Pide perdón a Dios también si a Él lo has incluido en el juego de las palabras y comienza hoy a cumplir lo que prometes.

Dios no ha terminado contigo. Te bendigo. Suscríbete y comparte con otros. Abrazo fraterno.

Pr. José Ángel Castilla

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