Recuerdas cuando estabas en el colegio o universidad, la sensación de presentarte a un examen en el que estudiaste, pero te preguntaron algo diferente y terminaste perdiéndolo. La sensación fue de frustración, impotencia y tristeza. Así sucede en la vida diaria cuando negamos al Señor. Nuestras palabras de amor por El caen a piso cuando nos sometemos a situaciones difíciles. Decir: ¡TE AMO DIOS! cuando todo está bien, es fácil. Decirle: ¡Te amo! cuando afrontas pruebas, es EL ACTO DE ADORACIÓN MAS GRANDE que podamos tener. He allí donde muchos reprobamos la evaluación.

Algunos quieren ver milagros y buscan a Dios por recibir las bendiciones de forma interesada. Al momento adverso niegan al autor de las mismas y se apartan. El apóstol Pedro nos representa en el siguiente pasaje al ser emocionales y deliberados para expresarnos y comprometernos con las palabras pero a la hora de la prueba, LA PERDEMOS. Las palabras del Señor a su emocional discípulo fueron: “Está noche, antes que el gallo cante, tú me habrás negado tres veces” Pedro le dijo a Jesús: ” aunque fuera necesario morir contigo, no te negaré”

Tenemos que pasar de las palabras a los hechos. Eso habla de madurez. No es fácil transmitirte esto y me incluyo. Me esfuerzo en agradar a Dios cada día pero como humano soy frágil y me he visto muchas veces como Pedro diciéndole al Señor que nunca lo negaré y he terminado haciéndolo también. PODEMOS TENER AÑOS EN EL SEÑOR Y SERVIRLE PERO NO TENEMOS UN INMUNIZANTE CONTRA LOS ERRORES. La perfección no va en no errar, sino en RECONOCER Y DEPENDER DE LA GRACIA DIVINA. Perfección es integridad a la luz de la Biblia. Ese ha sido mi secreto revelador para sostenerme de pie todos estos años.

El verdadero amor se prueba en los momentos difíciles, cuando somos presionados, cuando atravesamos un valle, etc. ¿Cuántas veces has escuchado al gallo cantar?

Con mucha emoción le hemos dicho a Jesús que lo amamos, que lo necesitamos, que le serviremos, pero cuando no tenemos dinero, nos agobian las deudas, nuestros hijos nos piden cosas básicas y tenemos que decirles NO porque no sabemos como conseguirlas. Es triste ver que la despensa se ha vaciado y tenemos que endeudarnos para volver a llenarla. He allí cuando dejamos a un lado esa promesa hecha a Dios producto de la efervescencia emotiva.

Levanta tu mirada al cielo y vuelve a Dios, si te sientes reprobado en el examen con Dios de hoy, vuelve a El y Su gracia te abrirá las puertas. El no ha terminado contigo.

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Abrazo fraterno.

Pr. José Angel Castilla

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