La injusticia genera iras y contiendas. Tomar la justicia por cuenta propia no es sano. Hacer daño y pagar mal por mal, alegrarse del mal ajeno no es de sabios y habla de lo mal que realmente estamos. El título de esta entrada fue el mal consejo que recibió David por parte de sus hombres cuando Saúl el rey lo perseguía para asesinarlo.

Nadie puede dar cátedra del amor de Dios si cerró su corazón para perdonar. Este mundo está plagado de odios que iniciaron por pequeños resentimientos que se guardaron en el corazón y nunca se trataron con el jarabe del amor de Dios.

Cómo hijos de Dios debemos procurar la paz y RESOLVER nuestros conflictos en la medida que estos dependan de nosotros. Si alguien no recibe tu perdón ni tu reconciliación, se pierde de la integridad de un corazón noble y manso. No temas, Dios juzgará y te defenderá de quién se meta contigo.

ALGUIEN QUE NO PERDONA, ESTÁ INTÓXICADO emocionalmente Y NO TIENE EL AMOR DE DIOS. Tiene un corazón herido y endurecido por la falta de perdón. Sus relaciones interpersonales son condicionales, temporales y frágiles, porque no sabe perdonar.

La relación con Dios se basa en el AMOR y el PERDÓN. Esta entrada la dedico a cada persona que lucha contra la amargura y la falta de perdón. Si ves la vida injusta y piensas que todos te debemos algo, esto es para ti.

David el salmista se ganó el odio gratis de parte de un Rey celoso que lo perseguía para quitarle la vida, sólo porque pudo enfrentar a un gigante bélico al que todos le tenían miedo. Un día huyendo del mismo, se interna en una cueva con sus hombres y allí en ese refugio entra el celoso rey Saúl a hacer necesidades fisiológicas. Los hombres de David le instan a que lo mate porque Dios lo había puesto en su mano y debía quitarle la vida. El sólo corta una esquina del vestido del rey y le PERDONA. No todas las voces que parecen venir de parte de Dios lo son. No escuches consejos de gente dolida, resentida y tóxica.

ESCUCHA CONSEJOS DE GENTE PROBADA. Los hombres que rodeaban a David eran tóxicos, amargados y tenidos en poco, pero se convirtieron en valientes guerreros. Si vives en permanente amargura, se valiente y perdona. Los cobardes nunca se enfrentan a la falta de perdón. Si tienes agallas para ofender y hacer daño, tenla mejor PARA PERDONAR. Allí encontrarás tu verdadera libertad. Si Saúl entra a tu cueva no lo mates, PERDONALO.

Te bendigo. Dios no ha terminado contigo. Abrazo fuerte.

Pr. José Ángel Castilla.

Gracias por leer nuestras entradas y comentar lo que Dios está hablando y haciendo en tu vida.

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