Definimos DESHONRA como la falta de respeto, pisar la integridad de una persona o de una institución.

La ausencia de valores y padres en las familias de hoy, lleva a que los hijos se levanten en deshonra hacia cualquier figura de autoridad. Nunca se les sembró ese principio, porque sus padres no lo modelaron con sus progenitores.

Nuestros hijos crecen a base de sermones pero no con ejemplos. De adolescente deshonré a mi padre luego de una fuerte discusión. Al conocer el amor del Señor, aprendí el valor de respetar y sujetarme a mis autoridades. Tiempo después lo busqué para reconciliarnos y pedirle perdón. Había aprendido el valor de la honra y la consecuencia de la deshonra.

Detrás de un hijo rebelde y desobediente hay un faltante de autoridad y un mal modelo de paternidad. No culpes a tus hijos, tu también tienes la responsabilidad de esa rebeldía.

Tengo una hija de 12 años que me ha visto honrar a padres y autoridades. Un día veré su honra porque lo modelé, no tendré que exigirlo, mi tranquilidad está en que sembré el valor correcto.

Todo padre busca honra dice la Biblia. Es triste ver gritar hijos a padres en discusiones de tu a tu como si tuvieran la misma edad. No se sabe quién es quién.

Guarda el corazón de dolor y resentimiento que te lleve a la deshonra, consecuencia de la ALTIVEZ DEL ESPÍRITU. Ese orgullo lleva a creerse el centro de todo, sentir tener siempre la razón, pensar que podemos pisar, humillar y ofender a los demás porque queremos.

Un altivo de espíritu desconoce la autoridad y no respeta a nadie. La ignorancia lleva a nunca reconocer, las señales de que somos seres altivos.

Honra en el idioma hebreo significa “Kabod” que traducido es peso, valor, precio, querido, preciado y precioso.

Este pasaje nos insta a honrar a nuestros padres. No tienen que ser los mejores. Dios los escogió para nosotros. La deshonra abre puertas de maldición a nuestras futuras generaciones.

Renuncia a la deshonra en el nombre de Jesús hacia todos los que menospreciaste y representen figuras de autoridad en tu vida. Repara el daño que causaste, modela y marca con honra visible a tus generaciones (hijos) para que un día recibas de ellos HONRA.

Te bendigo. Dios no ha terminado contigo. Suscríbete comenta y comparte. Abrazo fuerte.

Pr. José Ángel Castilla

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