Debería tener seis o siete años cuando en una reunión navideña previa al 24 de diciembre, en una rifa me gané lo que hasta entonces era lo único que me había ganado: Una alcancía de plástico en forma de cerdito. Mi alegría fue total porque era la primera vez que ganaba algo, pero duró unos pocos minutos porque mi mamá la toma de mi mano y dice: ¡Tu estás muy grande para eso, tu hermano pequeño no le dieron nada, la alcancía será de tu hermano! No tengo otro recuerdo infantil de pérdida mas doloroso que ese. Me dije para dentro de mi: ¡NUNCA GANO NADA!

¿Cuántas palabras emitimos o escuchamos siendo niños que nos pueden marcar por el resto de nuestras vidas?

Hoy siendo un adulto: ¿Sientes que no ganas nada?

Antes de conocer el amor del Señor luché con pensamientos de derrota y pesimismo que me atacaron por años. El ambiente en el que crecí no ayudaba mucho para levantarme, siempre pensé que no iba a ganar nunca y no era digno de nada. La Biblia describe uno de mis pasajes favoritos y de los que primero lei al convertirme:

No eres un looser, sácate eso de la cabeza. No necesitas haberte ganado una loteria o una rifa infantil. Todos los hijos de Dios somos ganadores y victoriosos. Ese galardón no se mide tangiblemente con “cosas”. Mira la cruz, alli fue entregada la mayor de nuestras victorias. El enemigo de nuestra alma fue derrotado, la muerte, toda enfermedad y maldición clavados fueron alli.

ERES UN VICTORIOSO, y el señor va delante de ti como poderoso gigante. Solo no estás. Lo que vives en este presente sea regular o malo a tus ojos, no se compara con la Gloria venidera que está escrita para ti. Nada nos separará del amor del Señor. Mas que un cerdito plástico u otras cosas que anhelas tener, tener el amor de nuestro Jesús es signo de VICTORIA.

Te bendigo lector ganador. Dios no ha terminado contigo, gracias por leer y reenviar el link de este post a tus amigos y familia. Escribeme comentando tus testimonios y lo que Dios te habla en estas Reflexiones diarias.

Abrazo fraterno.

Pr. José Ángel Castilla

7 comentarios

  1. Yo lo único que me gane en esas rifas fue una galletas de soda…jaja , de allí aprendí que debía esforzarme por conseguir lo que quería y me volví autosuficiente, hasta que el Señor me ha ido enseñando y corrigiendo que debo depender es de El

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