Buscar un lugar en una ciudad a la que vas por primera vez, sin ayuda de apps como Waze o Google Maps, te pueden llevar a perder tiempo, errar en el blanco de tu destino y terminar en un callejón sin salida. No avanzas porque muros te frenan. La solución es devolverte y tomar la ruta correcta.

Igual pasa cuando desconoces el propósito de Dios. Inicias en un punto de partida erróneo: TÚ MISMO. La vida se estanca y es confusa, cuando nos enfocamos en nosotros y no en conocer el propósito del Señor. Por esta razón este blog se alinea a la temporada que inicia mi iglesia CBI, con la lectura del libro: Vida con propósito de Rick Warren.

Mis posts girarán en torno al tema y escribiré lo que Dios me hable para edificar la vida de ustedes, mis amados y fieles lectores.

Mi propósito nació cuando vi que en la vida no todo es color de rosa. Experimenté situaciones que han sido: cincel, martillo, fuego y lija de Dios. El las permitió, para hacer de mi alguien mejor. Tienes que entender que TODO lo vivido, hace parte del “kit de entrenamiento”, así que deja de hacerte la víctima y no te quejes.

Mi formación hacia el propósito ha incluido desde murmuraciones sobre mi vida personal y ministerial de personas que consideré “amigos”. He pasado por rechazo, traiciones, indiferencia, abandono, quebrantos de salud, desánimo, depresión, hasta los rigores de un divorcio con todo el desgaste emocional que éste implicó.

Al inicio del ministerio, hubo gente que me tuvo en poco. No creian en mi llamado, Decían que “servir a Dios” no era profesional y mi carrera de arquitectura estaba sepultada. Otros se sintieron jueces y murmuraron sobre mi matrimonio y posterior separación, sin conocer la realidad de lo que vivia. Afirmaron que debía abandonar el ministerio.

He perdonado mucho porque los de limpio corazón veremos a Dios y sigo haciendo proceso de sanidad de situaciones recientes. Jesus no nos eximió de seguir enfrentando pruebas y aflicciones.
Doy gracias y bendigo a todos los que me han hecho daño. Sin saberlo fueron “instrumentos” de Dios para pulir mi corazón, pues El no ha terminado conmigo.

Parte del plan de Dios incluye nuestras finanzas y he entendido que no estoy en la tierra para hacerme millonario. Si lo que gano no honra la obra del Señor, soy un egoísta y desagradecido con un Dios que no me ha negado nada.

Hace 19 años adoré un reloj Tagheuer que compré con esfuerzo. Todos me alababan el caro relojito. Un día sentí entregarlo a la obra de Dios. “Un acto de Fe y desprendimiento.” Adoré al Señor y le dije: ¡pídeme lo que quieras! Pero ¡No quiero Ídolos materiales!

Éxito y cumplir propósito en la vida no son sinónimos. Hacer dinero y ser un gran empresario no significa saber la razón porque la que transitas en esta tierra. Te llamarán “triunfador” porque te cambió la vida y te sientes cumpliendo sueños, pero quizás sean los tuyos pero, no los de Dios.

Pregúntate: ¿Cómo hago Señor para cumplir tus sueños? Que en esta temporada Dios te lo confirme.

Abrazo fraterno.

Pr. José Ángel Castilla

4 comentarios

  1. Valoro mucho este trabajo que está haciendo Pastor. Doy gracias a Dios por su vida y porque está dirigiendo está obra que hoy me trajo la respuesta que ayer pedí al Señor. Gracias por dejarse ser Su instrumento.

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  2. Amén amadito. Todo lo q nos sucede a los q amamos a Dios, siempre será para bien conforme al propósito q hemos sido llamados. Este es el tiempo, de ver todo lo q Dios tiene para tu preciosa vida.
    Bendiciones.

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Gracias por leer nuestras entradas y comentar lo que Dios está hablando y haciendo en tu vida.

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