Imposible no tener problemas. La Biblia enseña lo normal de vivirlos y no nos exonera de ellos. Lo más valioso de las pruebas, no es el problema en sí, sino el resultado final luego de afrontar y aprender la lección de ellas: PARECERNOS CADA VEZ MÁS A JESUCRISTO.

Hay personas que dan vueltas a sus vicisitudes, se quejan, se justifican y hasta reniegan contra Dios, pero no aprenden EL POR QUE DE SUS PROBLEMAS.
El Señor permite que los vivamos para probarnos y sacar lo que está dentro del corazón. No todos los problemas son por errores nuestros. Tengas parte de culpa en ellos o no, DIOS LOS PERMITE.

Los grandes hombres de Dios descritos en el libro de Hebreos, vivieron graves problemas. Todo lo afrontado fue necesario para nuestra lección formativa de hoy. Pagaron el alto precio de creer y seguir a Jesús. Razón por la cual los denominamos los héroes o mártires de la fe.
Murieron aserrados, hicieron el ridículo, los latigaron, encadenaron y pusieron presos. Otros fueron perseguidos a espada o murieron apedreados. Se despojaron de títulos, vivieron errantes y les maltraron.

La próxima vez que tengas el coraje de quejarte de tu “problemita”, sería bueno que te leyeras el capítulo 11 del libro de Hebreos completo. Estos héroes no la tuvieron fácil. Conocer su historia es un antídoto contra la queja.

Enfócate en Jesús y céntrate en el final de tu historia y no en el hoy que te cuesta entender. Todo lo que te ha pasado (bueno o malo) es parte de un propósito y su fin será lo bueno y lo mejor. Inmediatamente no lo entiendes, pero el tiempo te ayudará a darte cuenta que nada se sale del control del Señor.

Ama con más intensidad a Jesús y recuerda ser agradecido por las pruebas, porque Dios te ama y no ha terminado contigo.

Abrazo fraterno.

Pr. José Ángel Castilla