Antes de conocer el Señor era muy negativo y pesimista. Mis cargas y problemas los hacia ver más grandes que el poder de Dios. Desde que descubrí el amor mas grande: EL DE DIOS, me deleito en leer aquellos pasajes de la escritura en donde mi fe se vea alimentada y altamente desafiada.

Responde:

¿En que área de tu vida has pensado que hay algo difícil para Dios?

¿Qué estás afrontando en estos momentos que necesites una medida extra de fe?

¿Te has llenado de dudas e incredulidad?

¿Qué respuesta extraordinaria de parte del Señor, estas esperando ocurra?

La respuesta a todo lo anterior la encuentras en la Biblia. La fé se alimenta y nutre OYENDO LA PALABRA DE DIOS, no a motivadores profesionales que centran su discurso en lo humano y nunca en lo divino. Encantan a sus multitudes que pagan fortunas por escucharlos y ellas no ven cambios, nunca son transformadas. El hombre sin Dios no es nada.

En este pasaje el Señor le pregunta a Abraham respecto a la risa de su esposa Sara al escuchar la promesa que les daría un hijo siendo ambos avanzados de edad.

Las promesas de Dios tienen un término. Dios dijo que en un año los visitaría con un hijo y pasó por encima de un imposible físico. Ya los dias de tener relaciones intimas y ciclos menstruales habia pasado. Ambos habían perdido la esperanza de abrazar un hijo. Y DIOS LO CONCEDIÓ porque El nunca llega tarde.

No te llenes de miedo como Sara. Por eso se rió y puso el nombre Isaac, cuyo significado es risa. Hay un hijo de la promesa del que te embarazas hoy, tienes que anhelarlo, amarlo y verlo como un regalo que llegará en el perfecto tiempo de Dios. No te sientas demasiado viejo que digas: ¡Es muy tarde cómo para recibirlo!

Recuerda que nada es demasiado difícil para nuestro Dios. El es fiel en terminar lo iniciado en tí. ¡Recibe tu milagro!

Abrazo fraterno.

Pr. José Ángel Castilla