El esplendor que tuvo el templo construido en los tiempos del rey Salomón no tuvo comparación. Esa edificación fue posteriormente destruida por los babilonios y convertida en RUINAS y desolación. Dios exhortó a que se le diera prioridad a su restauración. Para ello el pueblo sale del cautiverio de 70 años en Babilonia, dispuestos a levantarlo un vez más.

Hoy dedico esta entrada a cada lector fiel, que lucha como yo, en mantener la llama del amor y la pasión por Dios encendida. Inicio con esta historia, porque no podemos olvidar que también somos templos del Señor.

La reconstrucción de aquel edificio comienza y al cabo de 18 años, se desaniman y abandonan la obra. Diversos motivos, entre ellos su egoísmo y desenfoque en el propósito por el que fueron libres, los lleva a preocuparse más por sus propias casas y necesidades que por reedificar la casa del Señor. De que sirve preocuparnos tanto en hermosear y lucir muy bien externamente, (apariencia), si una casa hermosa será la consecuencia de un templo reconstruido (intimidad con Dios, oración y hábitos espirituales)

Nos pasa muy parecido, dias de pereza, de abandono del altar de oración e intimidad. No leemos la Palabra ni oramos o buscamos el rostro del Señor. Nos desanimamos y nos sentimos cansados también. Nuestra relación con Dios no puede estar en ruinas como le pasó a este templo abandonado.

El Señor se pronuncia y a través del profeta Hageo, les recuerda a los excautivos, que todo lo que produjeran se escaparía por sacos rotos y tanto esfuerzo sería en vano. Las consecuencias de un templo arruinado son:

Cosecha escasa. Trabajar y trabajar en nuestras propias fuerzas pero sin un gran fruto.

Insatisfacción. Nada nos llena ni sacia porque nuestro vacío es espiritual.

No sentir la presencia de Dios. Sin el abrigo de Dios no nos sentimos cubiertos y siempre sentiremos frío espiritual.

Enciende el fuego de amor y pasión por Dios. Pídele hoy restaurar lo dañado de tu templo, tu comunión y tú fe. Recuerda que El no ha terminado contigo. Suscríbete y comparte el link de esta entrada con tu familia o amigos.

Abrazo fraterno.

Pr. José Ángel Castilla

 

2 comentarios

  1. Buenos días. pastor Siempre debemos trabajar en nuestra vida espiritual, y que el amor por Dios no se apague. Gracias por este mensaje que nos invita a reflexionar que debemos volver a la senda antigua, y permanecer cada día en su presencia para que Dios nos restaure. Le doy gracias a Dios por vida, bendiciones, un fuerte abrazo.

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