Decir: ¡Primero Dios! se volvió una frase común y de cajón para algunos. Creen que diciéndolo, está garantizada la bendición de Dios a sus vidas, familias, negocios, etc. Pero muchas veces la frase no refleja la verdad de que Dios en sus vidas, sea lo primero. Respónde estas preguntas:

¿La primera conversación de tu día es con Dios?

¿La primera canción que escuchas está dedicada a El?

¿Tus primeros pensamientos de cada madrugada o mañana son acerca de El?

Si las respuestas a las tres preguntas son NO, entonces: ¡Dios no es lo primero de tu vida! Te organizas para salir a caminar, trotar, ir al gimnasio, verte una serie completa en Netflix, le cumples a tus amigos en sus celebraciones de cumpleaños, eres fiel hasta para dormir, trabajas arduamente para producir, te recreas de miles de formas, subes fotos en tus historias y estados de redes sociales y te muestras tan perfectamente feliz pero: ¡NO apartas espacio de calidad para Dios!



Preocúpate si pasados los dias tienes tiempo para todo lo anterior y no para posicionar a Dios como lo primero y lo más importante. Ten cuidado con las señales que recibes del corazón, que denotan un claro enfriamiento espiritual. Flojera, apatía para ir a la iglesia, todo te importa poco, sueño al abrir la Biblia o te da rabia cuando te llega el link de este devocional y de pronto dices: ¡Ya me despertó el pastor otra vez en la madrugada, no lo voy a leer!

Toma la decisión de cumplir este mandato del libro de Josué, de meditar en La Palabra del Señor, al iniciar y al culminar el día. Ella nos prosperará y respaldará para que nos vaya bien. No es sólo diciendo: ¡primero Dios!

Un hombre que ha puesto a Dios como lo primero y no se queda solo en las palabras, experimenta estas características:

A. Se siente enamorado de Dios y siente que vive por El.
B. Su medida de fe está en un buen nivel. Habla con fundamento bíblico no por argumentos propios.
C. No desaprovecha momentos para adorar al Señor mientras conduce, se ducha y hasta cuándo trabaja.
D. Testifica y no se avergüenza de llamarse hijo de Dios y comparte de su amor con otros.
E. Sus palabras y forma de hablar denotan la alegría de su alma, el gozo de su corazón.

Antes de terminar este artículo, reflexiona y responde: En tu vida: ¿Primero Dios?

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Abrazo fuerte.

Pr. José Ángel Castilla.

12 comentarios

  1. Aleluyaaa.
    Así es amadito.
    Vivir para nuestro amado siempre será la mejor decisión de nuestras vidas.
    Vivir por encima de las circunstancias llenos de gracia, poder y sabiduría.
    Señor Jesucristo ayúdanos a vivir cada día por tí y para tí.
    Aleluyaaa, gloria a Dios.

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  2. Una reflexión totalmente real en nuestros tiempos, decimos que Dios es lo primero, pero damos prioridad a otras cosas y Dios va quedando relegado al tiempo que nos sobra o quizá ni siquiera queda tiempo para El . Cuando Dios realmente se convierte en una prioridad es algo que se refleja a través de nuestros actos, en nuestro vivir diario y aún en nuestras conversaciones con los demás, es algo que fluye de manera natural como resultado de esa comunión con El. Bendiciones!!

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  3. Qué importante examinarse. Mirar atrás, responder el test. Observar los avances. Y desear cada día más y más la llenura del Espíritu Santo, nuevos niveles de intimidad… Dios es grande.

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