Cada vez que expresamos una frase como ésta, sea por queja o en oración al Señor, reflejamos un profundo deseo de no querer experimentar un momento difícil, para el que no nos sentimos preparados. Nadie desea ser probado, ni atravesar un valle o desierto. Mentiroso aquel que diga, que está lo suficientemente preparado, para afrontar una situación adversa.

Cada vez que vuelvas a decir: ¡No quiero pasar por ésto!, piensa en el huerto de Getsemaní donde se encontraba JESUS. Allí oró al Padre en el clímax de su stress previo a la cruz, antes de la aprensión por parte de los soldados romanos y le dice: “Padre, pasa de mi ésta copa, pero que no se haga mi voluntad sino la tuya”.

Cuando Dios nos pone a beber el trago amargo de una copa que no queremos probar, nos lleva a nuestro huerto de Getsemaní. Allí se gesta, forja y prepara, un gran momento de Gloria, de resurrección, de victoria sobre la muerte espiritual. Sólo pasando por el fuego de la prueba, seremos limpiados, purificados y podrá sacar Dios, la mejor versión de nosotros mismos.

¿Qué situaciones no deseas seguir enfrentando a poco tiempo de terminar este año?

Dile al Señor que opere Su perfecta voluntad en tu vida. Si lo desea, según sus designios, pase la copa de dolor y te libere, pero descansa y ríndete a El, aunque no entiendas Su manera de obrar.

He venido aprendiendo en mi vida, que Dios no me tiene que pedir permiso para pulirme. Su perfecta voluntad no la tengo que razonar, no tengo que estar de acuerdo y menos pedirle a El explicaciones de lo que está haciendo. Como su hijo, me someto y me anulo a mi mismo para crecer obedeciendo. Soy esclavo de amor.

El apóstol Pablo enseñaba: No lo he alcanzado todo ya, pero una cosa hago, me olvido de lo que queda atrás y me extiendo hacia adelante, a lo nuevo y bueno que sigue para mí. No digas más: ¡No quiero pasar por ésto! Ahora di: ¡Gracias Dios!

Enamórate cada día del Dios que no ha terminado contigo. Una mejor versión de ti se está gestando, no la retrases y dañes diciendo: ¡NO QUIERO PASAR POR ESTO! Suscríbete, comenta y comparte este post con alguien más.

Abrazo fraterno.

Pr. José Ángel Castilla