Una de las cosas que más disfruto hacer en mi tiempo de descanso o de vacaciones, es viajar. Dios me ha dado el privilegio de hacer viajes tan largos, que he tenido que planearlos muy bien para que no se escape ningún detalle. La comodidad durante el mismo es muy importante, por eso, pensando en uno de mis hobbies favoritos y haciendo analogía con el año que casi termina, titulo este post: Viajar ligero.

Antes de terminar tu viaje 2019 y emprender tu nuevo destino: 2.020 es necesario VIAJAR LIGERO. Esto implica, sacar del equipaje los recuerdos dolorosos, las cosas de las qué nos sentimos culpables y que no nos dejaron avanzar en el presente año. Mantener al límite las relaciones tóxicas y dañinas que no nos aportaron nada bueno. Todo ello que nos sustrajo la fuerza, tiene que salir de la maleta. Saca de tu corazón todo lo que lo dañe y te impida tener un viaje cómodo. Estamos llamados a guardar el corazón por sobre todas las cosas. Es una responsabilidad con nuestra salud emocional y espiritual.

La Biblia nos insta a dejar a un lado todo lo que nos estorba y despojarnos del peso y del pecado para poder correr nuestra carrera de la vida. Somos atletas que corremos para ganar una corona de vida eterna. Una carrera de santidad y esfuerzo en agradar a Dios a través de todos nuestros actos.

Tómate unos minutos para meditar y decidir qué se queda en este año y que no. Renuncia a pecados ocultos y pide fuerzas al Señor para guardarte de las tentaciones que te hagan fallarle. No olvides que tú felicidad y tú paz son innegociables, ellas llévalas en tu viaje. Procura sonreír, Cristo Jesús te ama mejor que nadie. Recuerda que El no ha terminado contigo. Abrazo fraterno.

Pr. José Ángel Castilla