El dolor es la emoción natural como respuesta a una pérdida. Sentir que perdemos algo importante, sea un objeto, una persona, una oportunidad valiosa o una joya, trae sentimientos de tristeza, frustración, stress y rabia por no tener lo que un día estuvo con nosotros y tuvo gran valor sentimental o material.

Nos enseñan a ganar, pero no ha asumir la pérdida o la derrota. Siempre he creído que en ambas instancias se gana porque el Señor nos llama más que vencedores. Lo más importante entonces no es qué ganas o qué pierdes, sino el propósito de Dios. Lo que necesitamos aprender mientras afrontamos la pérdida.

Deja entonces el dolor producido por conflictos familiares antiguos, sean de pareja, personales o laborales. Deja las frustraciones producidas por seguir soltero y no haberte casado, no tener hijos, no haber estudiado y terminado una carrera profesional. Atrás queda el dolor producto de una terminación sentimental, la firma de un divorcio, una sociedad laboral problemática, una amistad tóxica o un ser querido que partió a la eternidad y aún no te levantas de la melancolía. Tú y solo tú amado lector lo puedes hacer. Nadie más lo hará..

Todos éstas PÉRDIDAS demandan duelos, es decir, que nos despidamos correctamente y cerremos los ciclos de forma adecuada. Para esto tenemos que llorar si el dolor colma el alma, pero nunca busques anestesiarlo.

Algunos no lloran porque se les endureció el corazón y piensan que llorando no resuelven nada o no se devuelve lo perdido. Es cierto, las lagrimas no devuelven una pérdida pero son signo de que aunque duela, nuestro cuerpo necesita rechazar ese dolor para no somatizarlo. Llora todas las veces que lo necesites y disfruta la paz del Señor. Vela que tus lagrimas se las entregues a Dios y luego levántate y continúa.

Quién llora hoy recogerá alegría mañana. Darás gritos de alegría, no todo está acabado. Dios sabe porque permitió que perdieras algo. Ahora no lo entiendes pero el Señor conoce lo que es mejor para ti y te lo revelará. Se paciente y espera tu restauración. Arroyos tendrás al frente para beber de sus aguas. La tristeza quedó atrás.

Sólo Dios puede traer plenitud de felicidad al alma. Pídele esa alegría y la dará en abundancia. ¿Qué has perdido en este ultimo tiempo? ¿Qué consecuencias a tu fe y tu vida emocional a traído ese dolor?

Suelta tu pérdida, llora y experimenta la paz del Señor. Dios no ha terminado contigo. Suscríbete y comparte con otros.

Dios te bendiga.

Pr. Jose Angel Castilla

 

 

5 comentarios

  1. Amén. Dios es bueno pastor, cómo te utiliza el Señor para darnos tranquilidad en medio de pérdidas que marcan nuestras vidas. Te bendigo pastor, eres mi favorito.

    Me gusta

  2. Cuando vivimos anestesiados vivimos en amargura, y hasta nuestro rostro cambia y nos vemos cansados y tristes, solo cuando drenamos todas esas energías con Dios podemos experimentar paz en medio de la tormenta, algunas veces lo he puesto en práctica y es tan liberador ❤️ Excelente perla del cielo

    Le gusta a 1 persona

Gracias por leer nuestras entradas y comentar lo que Dios está hablando y haciendo en tu vida.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s