El domingo pasado saliendo del último servicio de mi iglesia, encontré el vidrio de la puerta trasera izquierda de mi vehículo abierto. Los amigos de lo ajeno ingresaron, registraron y hurtaron algunas cosas de valor y dejaron todo en desorden.

El enemigo de nuestra alma busca arrebatar el gozo que está dentro de nosotros porque anhela siempre vernos desestabilizados. Instantes especiales como los que experimentamos en un servicio dominical donde adoramos y somos impactados por un mensaje de bendición, nunca tendrá contento al Diablo. Por eso se especializa en robar, matar y destruir. ¿A quién o qué? A tu alma, tu alegría, tu comunión con Dios, tus relaciones, y usa situaciones como éste robo para hurtar el gozo y la paz. El enemigo no disfruta vernos disfrutar. En mi caso no lo consiguió.

Cuando revisé y noté que me habían robado, oré y le di gracias a Dios. Bendije a los ladrones en mi oración y pedí que la misericordia del Señor los cubriera. Quien roba desconoce que abre una puerta de ruina y una maldición que nunca les permitirá prosperar porque ese pecado les destina a la MISERIA.

Lo último que pedí a Dios fue que me restituyera al 100 x 1 todo lo perdido. No se si has perdido o te han robado algo en éste último tiempo amado lector, pero nuestro Dios quien es el dueño del oro y de la plata de este mundo, peleará por ti y te recompensará. No temas y alégrate en medio de la pérdida. Dios hará grandes cosas. Tu tierra será saneada y restituida al 100 x 1. Tarde que temprano Nuestro gran proveedor obrará.

El Señor abra los cielos y te respalde en todo cuanto emprendas hoy. Recuerda que El no ha terminado contigo.

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Abrazo fraterno.

Pr. José Ángel Castilla