Hay personas que no pierden oportunidad de darle las gracias a Dios desde que inician su día. Se despiertan con una sonrisa y tratan de imprimirla a todos cuanto le rodean. Eso se nota en la forma como tratan a los miembros de su familia, sus compañeros de trabajo, la forma como responden, etc. La gratitud a Dios y a los demás, tiene un poder tan especial que nos abre todas las puertas, las del cielo y también las de la tierra.

Totalmente contraria a la gratitud, es: LA QUEJA. Una persona quejosa está en desacuerdo, resentida y enojada por algo, PERMANENTEMENTE. La pregunta sería: ¿Qué es lo que no te parece, estás en desacuerdo, o estás dolido? ¿Contra qué o quién?

Es harto trabajar y tener al lado a una persona que se queja todo el tiempo. No te dejan avanzar porque hay que darles explicaciones de lo mínimo, si es de día está mal y si anochece, la QUEJA es porque no les rindió el tiempo. Se quejan de Dios, del empleo donde laboran, de la familia, de lo que tienen y de lo que les hace falta.

Estas personas siempre se concentran en lo negativo de las situaciones y de las personas, pero nunca visionan las oportunidades detrás de ellas.

Esta palabra nos insta a hacer las cosas sin QUEJARNOS y sin DISCUTIR. No todo tiene que operar a nuestro favor para poder darse o hacerse. Aprendamos a someternos a circunstancias que aunque contrarias, Dios las permite para enseñarnos.

Agradece hoy a Dios por la vida, brilla con tus palabras y actitudes frente a un mundo difícil y lejano de Dios, en lugar de quejarte. Acerca a tu entorno al Señor a través de tu gratitud y de tus actos. Renuncia a la queja en el nombre de Jesús y recibe un Espíritu de gratitud. Recuerda que nuestro gran Dios no ha terminado contigo.

Suscríbete, comenta, comparte el link con otros. Escríbeme a mi correo electrónico joseangelcastilla@hotmail.com y si tienes el talento para escribir, envíame un artículo de 300 palabras y lo tomaremos en cuenta para ser publicado los días viernes.

Cuéntame tu testimonio de cómo ha sido transformada tu vida a través de este blog. Abrazo fraterno.

Pr José Ángel Castilla