Cuando escuchamos la expresión: Remover una piedra, nos acordamos inmediatamente del pasaje de la Biblia en Marcos 16:4. Nos relata el momento de la resurrección de Jesús, ese instante en donde el Señor cumplió la promesa hecha a sus discípulos, que al tercer día resucitaría. Fue el milagro más grande, la muerte fue derrotada y el que yacia entre los muertos ahora vivía.

Todos tenemos una piedra que nos tiene encerrados en un sepulcro. Para Jesús fue fundamental que la piedra fuera removida para el poder salir y pasar de la muerte a la vida, de estar encerrado a ser libre.

¿Cuál es la piedra que te mantiene muerto? ¿Cuál es la piedra que te mantiene cautivo? ¿Será que ciertas amistades no te dejan avanzar y estás con ellas solo por pasar un momento agradable, pero no te edifican como persona?

La piedra puede ser tu pasividad a la hora de alabar a Dios, quizás estas invirtiendo muy poco tiempo para estar con El, para darle prioridad a tus demás preocupaciones (trabajo, educación, familia) y te estás enfriando.

La piedra puede ser tu falta de fe a la hora de enfrentar las pruebas. La piedra puede ser ese pecado oculto con el que has estado luchando hace muchos años.

Te invito a pensar, a realizar un auto análisis y reconozcas qué es lo que te está limitando, cuál es tu techo, que es lo que impide desarrollarte como persona o como hijo de Dios, si sientes que tu ministerio está estancado, ¿que está produciendo esto? Si sientes que tu relación con Dios no es la misma, si te sientes limitado por la monotonía y ya no sientes nada del fuego que había en ti. Necesitas entonces remover cuanto antes esa piedra.

La solución para salir de tu sepulcro es remover la piedra. La Biblia no dice que Jesús traspasó la piedra, o que apareció del otro lado o que la piedra desapareció sola. Nos dice que fue removida y para esto fue necesario hacer un gran esfuerzo. Quizás el tomar una decisión para remover eso que te detiene, te cueste trabajo, derramar algunas lágrimas y pedirle perdón a Dios. Alejarte de todo lo que te estanca y no te bendice no es fácil, una vez que decidas, saldrás de tu tumba con la frente en alto, al hacerlo regresarás a la vida, dejarás la tumba vacía, serás libre y Dios te empezará a usar de una manera sobrenatural.

Escrito por Josué Linero

Recuerda que el no ha terminado contigo. Te bendigo. Abrazo fraterno.

Edición del artículo: Pr. José Ángel Castilla

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