30.000 lectores en un año, 63.000 lecturas y visitas de 55 países a este blog. Todo, gracias a Dios y gracias a ti, por escoger este espacio de reflexión diaria de la Palabra de Dios y compartirlo con otros. ¡Hoy estamos de aniversario! Y te invito a que lo celebremos juntos, levantando el nombre del único digno de toda la Gloria: ¡Cristo Jesús!

Ese nombre es mi fuente de vida y de inspiración para avanzar. Todo lo que hagas en la vida, hazlo como un motivo para servir a Dios.

Este blog, nació para edificar corazones. No para polemizar ni debatir. Es un lugar de refrigerio diario, donde la sanidad del alma, la fe, la identidad y la transformación del carácter, son sus temas principales. Tal como lo sentí de Dios cuando me embaracé de este proyecto, este blog es un lugar sin techo, ventanas ni puertas. Llega a cada persona, denominación y cultura alrededor del mundo, que decida abrir el link y ser edificado con sus lecturas.

En este blog he usado mi vida y experiencias personales haciendo mi propia catarsis y lo que he aprendido de Dios en Su palabra, como fuente de inspiración para escribir cada artículo. Le dije a Dios que haría de cada instante, bueno o malo, una enseñanza para darle a El la Gloria.

Respeto todas las ideologías y religiones. Nunca señalaré a nadie. Comparto mi fe en Cristo a través de reflexiones cortas de fácil digestión espiritual. Tengo la responsabilidad de escuchar y plasmar lo que Dios me enseña de manera sencilla.

Aprendí en la vida que solo siembro y riego semillas, pero el único que las hará crecer será Dios. ¡Nuevamente gracias! Soy un convencido que la obra del Señor en nosotros es continua, porque somos perfectibles. Nunca olvides amado lector que: Dios no ha terminado contigo.

¡Hoy es un buen día para orar, alegrarnos, agradecer y testificar! Escribe en los comentarios lo que más te ha gustado, edificado de este blog, y lo qué ha hecho Dios en tu vida durante este año que llevas leyéndolo.

¡Feliz aniversario! ¡Vamos por un año más! Gracias por celebrarlo leyendo juntos. Abrazo fraterno.

Pr. José Ángel Castilla