Los libros de historia de la humanidad ya tienen un nuevo capítulo por cuenta de un enemigo invisible y letal que cambió al mundo en tan sólo semanas. Nadie pensó en esta época estar encerrado tanto tiempo en su casa por culpa de un virus que tiene por nombre: “corona”, pero sólo de apariencia, porque no es rey de ninguna monarquía y no gobierna sobre nadie. Hoy las noticias y las conversaciones giran entorno a este virus y al pánico a ser contagiado y morir. Este mal pensamiento ha pasado por la cabeza de todas las personas. El mundo no se puede llenar de temor por culpa de un “invisible”.

El temor tiene un origen espiritual y es capaz de paralizarnos si se lo permitimos. Como hijos de Dios tenemos que ser portadores de buenas noticias, no comunicadores de desesperanza y terror. Así nos quiere ver el diablo. Derrotados y sin fuerza. Su plan en contra de los hijos de Dios es el de robarlos, matarlos y destruirlos. La promesa de Jesús a nosotros es la de darnos VIDA y vida en abundancia.

Estos días de cuarentena que estamos a punto de comenzar, nos confina en nuestras casas, pero no pueden cerrar nuestras bocas para proclamar la Palabra. Nos guardamos preventivamente, pero no nos encerramos para ver y oír lo malo. Resistete a sobre informarte de malas noticias. Abre la Biblia, ora a Dios en el nombre de Jesús y cree por un milagro sobrenatural para tu casa en este momento de crisis mundial.

Alguien tiene que hablar de lo bueno y ver la oportunidad a través de lo que sucede. Los milagros se conquistan en la intimidad con Dios, así que: PIDE, BUSCA Y SIGUE LLAMANDO, porque las puertas se abrirán. Esto se denomina la regla de oro en la Biblia y fue enseñada por el Señor. Hoy en día, cada uno de éstos principios, cobran más vigencia que nunca.

Esta regla aplica a todas las áreas de tu vida. Si necesitas paz, pídela a Dios, bendice a tu empleador y si eres dueño de un negocio no tambalees de miedo corriendo a despedir a nadie. Cree en que esta difícil situación cesará. ¡Alguien lleno de fe tiene que creerlo! y tenemos que decírselo a la gente. Son tiempos para brindar esperanza. Esta quietud no puede ser sólo viendo series y malas noticias por TV.

Tus oraciones no cansan al Señor, sigue perseverando con fé porque sin ella es imposible agradar a Dios.

Recuerda que el no ha terminado contigo. Pido que tus oraciones se eleven con más fe al Señor, luego de leer este post. Toca los cielos amado lector. Recuerda acatar las recomendaciones de las autoridades gubernamentales y nunca olvides que Dios está y no ha terminado contigo. Te bendigo. Abrazo fraterno.

¡Quédate en casa!

Pr. José Ángel Castilla

3 comentarios

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