Jesús es el autor y consumador de nuestra fe. Es también, el autor de eterna salvación. Dios no quiere que nadie perezca, sino que todos procedamos al arrepentimiento. La muerte eterna es la consecuencia, de la naturaleza pecaminosa, que heredamos de Adán y Eva. La solución a esa condenación, la tuvo Jesús con su muerte en una cruz. El es entonces el único camino para obtener esa salvación.


A raíz de todo lo que estamos viviendo en el mundo, el mensaje que debe primar en nuestros labios debe ser uno: “Hay esperanza en Jesús”. No faltan los religiosos extremistas que comienzan a condenar y a atreverse a predecir fechas acerca del fin del mundo, por ignorancia y mala interpretación de la profecía descrita por Jesús en Mateo 24. No creas a nadie que te diga cuando se acaba todo.


Ni el Hijo del hombre, declara la escritura, conoce esa fecha. Sólo el Padre lo sabe. Mientras eso pasa, vela que sea Jesús el centro de tu corazón. Amemos, bendigamos, perdonemos, procuremos la paz entre todos. Cuando Dios permite caminar por este desierto mundial, nos está llevándo a cambiar nuestras prioridades, a poner nuestra mirada en Jesús y humillar nuestro corazón, para en todo momento bendecir y no condenar ni alegrarnos por la muerte de nadie.


No es tiempo de mirar colores políticos ni preferencias ideológicas. Es tiempo de solidaridad, de tener misericordia, de pensar un poco menos en nosotros mismos y ver la necesidad de alguien más. Todos estamos montados en la misma barca. COVID 19 ha sido la excusa “permitida” por el Señor para que el ateo le reconozca, el apartado de sus caminos regrese y ver lo frágiles y expuestos que estamos. No podemos vivir ni salvarnos a nosotros mismos lejos de El. Recuerda y ten presente, que quien te creó no está de vacaciones. Todo el clamor de su pueblo lleno de fe, está siendo escuchado. Algo grande viene para ti de parte de Dios. ¿Lo crees?


David declaraba: «¡SEÑOR, ayúdanos!». Clamó en su angustia a favor de otros y Dios los salvó en su dolor. Alégrate por cada persona sanada de Covid 19 y sigamos pidiendo por aquellos que se encuentran en una UCI, o en casa siendo tratados de acuerdo a los protocolos médicos.


Debemos seguir en casa, cumplir los decretos establecidos por el gobierno en esta etapa de mitigación que iniciamos (aplica para Colombia). Dios continua en control y veremos su Gloria postrera manifiesta en todos aquellos que no cesamos de creer. Nunca olvides amado lector que Dios no ha terminado contigo.

¡Quédate en casa!

Abrazo fraterno.

Pr. José Ángel Castilla

3 comentarios

  1. Así es, Dios es el autor y consumador de nuestra fe, En este momento mientras que algunos estamos fortalecidos en la fe, otros tal vez estén tambaleándose, en Lucas 22:32, el Señor le dice a Pedro que está orando para que su fe no le falte y que cuando se vuelva a él, fortalezca a sus hermanos.
    Pastor es cierto que todos estamos en la misma barca y es el momento de ser bendición a otros, en algunos casos solo una palabra de fe será suficiente, pero en otros la diferencia para esa persona será algo que sé, no nos sobra de nuestra alacena, Fortalezcamos la fe de nuestros hermanos siendo la diferencia para aquellos que nos necesitan. Bendiciones.

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