Vivimos momentos donde nuestro mundo interior necesita rendir cuentas y ser revisado por aquel que lo creó y lo conoce mejor que nadie. Ese interior que lucha, se esfuerza, quiere reconocimiento, pero rara vez se doblega por el orgullo, ya que quiere vivir independencia. Solo mira a un bebé cuando deja los brazos de sus padres, luego gatea, se pone de pie y comienza a caminar.


De allí en adelante inicia su lento camino a la independencia. Como hijos de Dios estamos llamados a depender de El en todo. No a vivir una vida independiente del Señor. Es triste ver como gente tan preparada intelectualmente, dude de la existencia de Dios y se confiese atea. Actores de TV, artistas, escritores, el séptimo arte en pleno, no les interesa comunicar a Dios porque ellos se sienten “dios”. Están cegados de orgullo y necesidad de reconocimiento.


La Biblia nos enseña que toda lengua confesará que Jesús es el Señor. Esos incrédulos que se burlan de quienes tememos a Dios, serán alcanzados por su misericordia. Oro que lleguen a sus caminos, con cuerdas de amor y no por tribulación.


Un hombre de recio carácter, conocedor de la ley, perseguidor de cristianos hasta llevarlos a morir fue el apóstol Pablo. Este gran evangelista que fabricó carpas y tuvo un encuentro con Jesús donde sus ojos fueron cegados para darse cuenta de lo ciego que estaba, nos regala un mensaje que titula hoy este post: “Bastate mi gracia”

Pablo hablaba de bastarse en la gracia, porque tenía un aguijón anclado a su carne que le había sido dado por Dios y no le había sido quitado por mucho que pidió ser libre del mismo. Ese obstáculo que le impedía sanarse de la ceguera, era el instrumento de Dios para trabajar su carácter.


Hoy por cuenta del coronavirus el carácter y la fe de muchos está siendo probada. Empleados despedidos u otros que siguen trabajando, sus ingresos han sido disminuidos, empresas cerradas y la economía global arrodillada ante el virus invisible. Esto nos debe hacernos decir: En mi debilidad Dios, tú me fortalecerás. Eso necesita escucharlo Dios de nosotros.


El fuerte, el infalible, el orgulloso, el que no reconoce cuando se equivoca, el autosuficiente, con sus actitudes, no pueden depender de Dios, mientras no rindan esas actitudes a sus pies. Nuestro Dios está en control y en su soberania permite que vivamos procesos. A todos este virus nos está tocando algo. Dios sabe bien por qué lo permite. Por eso siempre cierro cada post con la frase: ¡Dios no ha terminado contigo!


Dale gracias a Dios por las aflicciones presentes. No se comparan con la Gloria venidera que en ti Dios manifestará. Comparte este post con otros. Te bendigo.

¡Quédate en casa!

Abrazo fraterno.

Pr. Jose Angel Castilla

9 comentarios

  1. Hermoso mensaje, definitivamente nuestro Señor esta en cada circunstancia de nuestras vidas. Me considero una enamorada del Señor y afortunada por sentir tanto amor de parte de él.

    Me gusta

  2. Amen Pastor, gracias por esa reflexión. Hoy el Señor me insta a dar gracias en lo bueno, a dar aún gracias en lo malo. Pienso cuán difícil puede ser, más nuestro Padre aún en la peor de las circunstancias se glorificará. Más allá de nuestras pruebas y aguijones Él tiene un propósito que es eterno, pues en este mundo tendremos aflicciones, pero Él ha vencido al mundo 🙌🏻. Lo bendigo, le agradezco cada día compartir con nosotros este enriquecedor devocional.

    Me gusta

Gracias por leer nuestras entradas y comentar lo que Dios está hablando y haciendo en tu vida.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s