Dios es nuestro dulce refugio en medio de las tormentas de la vida y la fuente de amor y fuerzas que necesitamos, cuando nos derrumbamos de debilidad o nos dan ganas de tirar la toalla.


El salmista comienza en esta porción de la Palabra hablándonos de “provisión”. En estos días de confinamiento mundial, escuchamos tanto el temor de muchos a que el sustento les falte, se queden sin empleo, quiebre su empresa o que su familia enferme y muera. David, el dulce cantor de Israel, entendía que su provisión de alimento físico y espiritual, su fuente de salvación y protección era Dios.


El experimentó ser protegido de muchas persecuciones, por eso sabía que Dios era su refugio. El Covid 19 se ha convertido en el terremoto que ha removido los cimientos de muchos en el mundo. Sus edificios de vida mal construidos, cimentados sobre valores errados, se han agrietado o desplomado. En todo caso, sean creyentes o no, el mundo entero ha sentido que un virus microscópico le removió todo.


Creo que vivimos tiempos de resiliencia y momentos para reinventarnos por dentro y por fuera. Después de esta cuarentena la vida de muchos cambiará para siempre. El fin de esta historia dependerá de que tan seguro y firme sea el cimiento sobre el que su vida esté fundada. Muchos se derrumbarán porque Dios resiste al arrogante y orgulloso.


Personas cuya altivez será removida por el Señor, para la salvación de sus almas. Para eso necesitará que se rindan en sus fortalezas mentales y de corazón, completamente a El. Otros creyentes débiles y fluctuantes en el pasado, cobrarán fuerzas en Dios y crecerán espiritualmente. Y un tercer grupo fiel y temeroso que ha entendido que Dios es su refugio y su auxilio, se mantendrá bajo su sombra y amparo como murallas de protección de una ciudad antigua.


¿En cual de los tres grupos te ubicas tu? Todas las criaturas cuando se encuentran en amenaza o peligro corren. Mira los animales frágiles como el conejo, cuando viene un gran depredador corre pero su refugio es debajo de piedras, dice el libro de proverbios. ¿Hacia dónde o hacia quién corres tu?


No temas. Dios es tú refugio y tu fuerza. Lo único seguro, es que aunque ruja el mar y tiemble la tierra, nuestro mayor refugio y fuente de fuerzas infinitas, sólo se encuentran en Dios.


Recuerda que tu creador te ama y no ha terminado contigo. Te bendigo lector fiel.

Abrazo fraterno.

Pr. José Ángel Castilla

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