Para aprender a ser pacientes necesitamos estar sometidos o expuestos a situaciones donde seamos probados y entrenados en la espera. ¿Qué sientes cuando te toca hacer una larga fila? Sea en un banco, en un estadio o en una sala de espera de urgencias.


Será que: ¿Te desesperas, reniegas, irritas, culpas, gritas o tratas de lento a quien va atenderte? Comúnmente el desesperado impaciente va a más revoluciones que todo el mundo y lo peor es que estresa la vida de su entorno. He visto a personas siendo maltratadas por los impacientes, que no pueden esperar un poco más.


¿Convives o conoces a algún impaciente? ¿Eres tu quien afana a los demás?

¿Qué haces mientras esperas entonces?


Cuando he estado en momentos de espera, medito si voy conduciendo el carro. Escucho una melodia que edifique mi espíritu, oro o hago una llamada importante y así voy ganando tiempo mientras el tráfico vehicular avanza. Ahora en el confinamiento en el que el tiempo parece haberse detenido, he tratado de tener un balance entre mis ocupaciones eclesiales como pastor y las domesticas. Esto ha hecho que la cuarentena no sea haga interminable.


Cuando de esperar a Dios se trata, el salmista era un experto. Fue ungido para ser rey y le tocó esperar muchos años hasta su nombramiento. Vivió sólo, escondido y fue perseguido por un rey loco que que lo quería matar por celos. Por eso David pudo escribir: “pacientemente esperé en Jehová” El que le haya tocado esperar por algo y luego ver la manifestación de un milagro de Dios, ha tenido que haber sido formado en la espera.


¿Que enseñanza te ha dejado la espera? ¿Has crecido? ¿Sientes que Dios te defraudó? ¿Todo lo quieres en tu tiempo y tu manera? Mira al cielo y pide, pero también espera. El Señor ha inclinado su oído a tu clamor. ¡Un milagro tiene tu nombre! ¡Sólo tienes que esperar!


La canción más famosa y número uno cantada por Frank Sinatra se llama: “My way”. Hermosa melodia y magistral interpretación. Narra la historia de un hombre que había llegado al final de su vida, mira hacia atrás lleno de orgullo y dice que tiene muy poco de lo cual arrepentirse. Todo lo había hecho: “A su manera”.

Hoy en la quietud del confinamiento desarrolla la paciencia, haciendo las cosas a “la manera de Dios”. Renuncia a la impaciente y obsesiva forma de hacer todo sin preguntar, tercamente y a tu manera. Replantea tu “forma” Te bendigo. Recuerda que El Señor te ama y no ha terminado contigo.

Abrazo fraterno.

Pr. José Ángel Castilla

2 comentarios

  1. Le agradezco a Dios ante todo por toda la paciencia con la que me ha bendecido. Mi esposa me dijo poco tiempo después de conocernos que es una virtud.
    Y puedo confesar que dicha canción ” my way ” es una de mis favoritas.
    Bendiciónes Pastor Angel.
    Dios es bueno en todo momento Dios es bueno.

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