El esplendor que tuvo el templo construido en los tiempos del rey Salomón no tuvo comparación. Luego de destruido y el pueblo de Dios llevado a cautividad en Babilonia, Dios exhortó a que se le diera prioridad a su restauración. El Señor no quiere que nuestro templo esté en ruinas. Su anhelo es vernos levantados y llenos de su fuego de amor.

Hoy dedico este artículo a cada lector que lucha con mantener la llama y la pasión por Dios encendida y la cuarentena los tiene aburridos, monótonos y con sequedad espiritual al ver pasar los días y querer volver a una normalidad incierta.

Luego de 18 años de estar en el trabajo de reconstrucción, se desaniman y abandonan la obra. Se empiezan a preocupar más por sus propias casas y necesidades que de la casa del Señor. Dios se pronuncia al ver su egoísmo y desenfoque de prioridades, les recuerda que todo lo que produjeran se escaparía por sacos rotos y que de nada valdría el esfuerzo, si no se enfocaban en el templo del Señor.

No vivamos de apariencias espirituales, mostrando solo la fachada de una casa linda, pero por dentro hay total desolación que denota la consecuencia de un templo abandonado. Reconstruye y trabaja en fortalecer tu intimidad con Dios, oración y hábitos espirituales. Que no falte el fuego que tu enciendas en el altar, no el que otro encienda para ti.

Abandonar la casa del Señor trae: Escasez, insatisfacción y frialdad.

Abrigate en Dios y calientate en su fuego. Enciende la llama de amor y pasión por Dios. Pídele hoy restaurar lo dañado de tu templo, tu comunión y tú fe. Recuerda que El no ha terminado contigo.

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Abrazo fraterno.

Pr. José Ángel Castilla

5 comentarios

  1. Es cierto y se ha demostrado en el transcurrir de la historia que sin Dios no somos nada, mas aún nos invita a restaurar y mantener nuestra relación primero con Él. El resto, como dice en su palabra viene por añadidura..🙂👍

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  2. Definitivamente es necesario mantener nuestro templo avivado, el enfriarnos espiritualmente nos lleva al pecado, a una vida de temor y toma de decisiones equívocas. El Señor es esa luz que nos guía y nos hace estar confiados, su Espíritu fortalece nuestro espíritu y nos ayuda para que en cada batalla podamos ser más que vencedores. Bendiciones pastor.

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