Algunos personas crecieron oyendo palabras de bendicion de sus padres. Lo más seguro, es que esos padres también recibieron palabras de bendición de los suyos. Esto es un ciclo que no se detiene. Hay valores que se heredan de generación a generación. El valor de hablar bien y bendecir, debe ser plantado en nuestros hogares de hoy. Que ningún hijo se haga hombre y se vaya de su casa sin recibir la impartición de bendición de boca de sus padres.

Mi experiencia como padre ha sido de aprovechar al máximo, tiempo de calidad en la niñez y ahora la adolescencia de mi hija. He buscado hacer presencia en los momentos más trascendentes, para dejar una huella imborrable y un legado de paternidad que permita modelarle al Padre celestial.

Oración, palabras de afirmación, momentos de diversión y verme actuar en mi normalidad, porque me ha visto ser yo: un hombre común y corriente, pero que ama a Dios y no le da pena hablar en público del Señor al que le debemos todo lo que somos y tenemos. Mi hija me ha visto reír, llorar, orar, servir y depender de Dios, mucho más que nunca en este tiempo de cuarentena el cual lo he declarado vivir en modo fe y dependencia. Le he testificado, cómo opera Dios en este tiempo y como llegan los milagros. Cada momento bueno o malo es una lección donde se modela a Dios para nuestros hijos.

Ese es legado más importante que dejaremos a nuestras generaciones. Más que los bienes materiales o la misma educación superior que reciban. La mayor riqueza será AMAR Y TEMER A DIOS. La cultura de heredar la bendición del padre al hijo la tenía muy clara Jacob, por eso arrebató a base de mentiras la primogenitura de su hermano Esaú llegando a su padre Isaac fingiendo y disfrazandose con las ropas de su hermano. Su anciano padre lo bendijo dejando un legado eterno como patriarca.

Busca bendecir a tus generaciones. Eres el patriarca de tu familia. El poder de la vida y la muerte están en tu boca. No hables mal ni maldigas a nadie, mucho menos a los miembros de tu propia familia. Suscríbete a WordPress, recibirás notificación automática a tu correo cada vez que suba un nuevo artículo. Recuerda que Dios no ha terminado contigo.

Pr. José Ángel Castilla

1 comentario

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