Nadie quiere perder nada y si es valioso, lo tratamos de cuidar, ya que costó conseguirlo, con mediano o gran esfuerzo. Extraviar joyas, documentos importantes, genera sentimientos de tristeza, frustración, stress y rabia por la pérdida.

¿Qué sientes has perdido en esta cuarentena?

A muchos como a mi, los alivios financieros ofrecidos por la banca, les llegaron a su fin y nos tocó iniciar el mes, con la realidad de empezar a pagar hipotecas y créditos de consumo tal y como lo haciamos antes. Perdimos esa “falsa tranquilidad de no tener que pagar temporalmente”.

Algunos perdieron empleos, negocios, seres queridos, mercancía que no han podido vender, relaciones de noviazgo, amigos, etc. ¿Perdiste la alegría por tantos conflictos familiares, de pareja o con tus hijos por su desobediencia? ¿Se te esfumó la paz porque el desasosiego que experimentas no tiene limites? Los sueños proyectados al terminar el año pasado, ¿aún no despegan?

La vida no termina porque un noviazgo se terminó. La vida sigue, aunque te pidieron el divorcio o un ser querido partió a la eternidad. Estos ejemplos son PÉRDIDAS y toda pérdida como las que te describo, demandan que le hagamos un duelo, es decir, que nos despidamos correctamente y cerremos los ciclos de forma adecuada.

Un duelo SE HACE LLORANDO, sacando el dolor del alma y no anestesiandolo. Hace seis años entregué como semilla a la eternidad a mi madre. Ha sido uno de los momentos mas difíciles de mi vida, porque fue aceptar que un ser amado solo le quedaban dos meses de vida, luego de que le diagnosticaron un cáncer y se iba a morir.

Después que murió, pude hacer duelo llorando y observando fotografías por una semana, hasta que el dolor salió de mi. Lloré en cada foto, recordé cada momento como si lo hubiese vivido al instante, el sentimiento de pérdida y de orfandad desapareció porque HOY MIRO AL CIELO Y VEO A DIOS PADRE cuidando de mi y de mis hermanos.

Algunos no lloran porque se les endureció el corazón y sencillamente piensan que llorando no se resuelve nada o no se devuelve lo perdido. Es cierto, las lagrimas no devuelven una pérdida, pero es signo de que aunque duela, nuestro cuerpo necesita rechazar ese dolor para no somatizarlo. Llora todas las veces que sientas hacerlo y experimenta la paz del Señor, pero vela que tus lagrimas se las entregues al autor de la vida y luego levantate y continúa.

La cosecha de alegría que viene para ti es grande, serán gritos de alegría los que darás. No todo está perdido, Dios sabe porque permitió que perdieras algo. Ahora no lo entiendes pero tu creador quien sabe que es lo mejor para ti te lo revelará. Solo se paciente y espera tu restauración. Arroyos tendrás frente a ti para beber de sus aguas. La tristeza quedó atrás.

Experimenta la alegría de Dios y deja el dolor atrás. Solo Dios puede traer plenitud de felicidad al alma. Pídele esa alegría y la dará en abundancia. Dios no ha terminado contigo. Suscríbete y comparte con otros. Sígueme en las redes sociales: Instagram @pastorjoseangelcastilla Twitter: @prjosea

Dios te bendiga.

Pr. Jose Angel Castilla

3 comentarios

  1. Cuando vivimos anestesiados vivimos en amargura, y hasta nuestro rostro cambia y nos vemos cansados y tristes, solo cuando drenamos todas esas energías con Dios podemos experimentar paz en medio de la tormenta, algunas veces lo he puesto en práctica y es tan liberador ❤️ Excelente perla del cielo

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Gracias por leer nuestras entradas y comentar lo que Dios está hablando y haciendo en tu vida.

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