Vivimos momentos extremos como ciudad y como país. Familias en necesidad porque algún miembro o todos dejaron de trabajar y se redujeron los ingresos económicos. Otros que por el afán de ganar y mover la economía, se olvidan y pasan por encima del dolor que como ciudad vivimos, al ver a tantos afectados y muertos producto del Covid 19. ¿Quién en medio de lo que vivimos, puede pensar en organizar un carnaval en la ciudad? ¿Quién en toque de queda todavía piensa en fiestas privadas en sus casas?

¿Dónde queda la compasión y el sentido de solidaridad con las familias que han perdido seres queridos en una época en la que el sistema de salud y las funerarias han colapsado? Dantesco lo que vivimos. La directora del Carnaval de Barranquilla luego de su desacertado comentario de organizar la fiesta del desorden y el desenfreno para el año 2021, tuvo que retractarse de lo que había dicho. La presión y la crítica en redes sociales no era para menos.

Esta noticia me hizo reflexionar en las cosas verdaderamente valiosas de la vida y no precisamente el lucro por encima del dolor de los demás. La ambición y la insatisfacción de muchos corazones, les impide ser agradecidos y felices con lo que tienen, porque NUNCA LES SERÁ SUFICIENTE. Siempre van por más, a costa de abandonar la relación con Dios, la familia. Todo lo cambian por AMBICIÓN.

Ese éxito erróneo a los ojos del mundo que se centra en el culto a los sentidos y al placer, pero el sacrificio por otros y el servicio por los demás no existe. El verdadero valor, lo da la relación y la FE EN CRISTO JESÚS. El éxito según la Biblia se mide por servir a los demás y no por señorío sobre ellos. El primero para Dios será el que sirve a los demás. El enaltecido y orgulloso tarde que temprano será humillado.

Alégrate con lo que Dios te ha dado, lo pequeño y lo grande. Sé feliz observando las cosas simples pero importantes de la vida. Aprende a reposar y depende de Dios. Pablo aprendió ese secreto de VIVIR en CUALQUIER SITUACIÓN, como lo registra en el pasaje anterior.

No camines en un falso éxito que te haga rico para la gente pero pobre para con Dios que te da las fuerzas para prosperar. Te bendigo. Suscríbete, comenta y comparte con otros. Recuerda que Dios no ha terminado contigo.

Pr. José Angel Castilla

2 comentarios

  1. Así es muchas veces caemos en el error de esforzarnos más de que lo debemos, supuestamente con la meta de sacar nuestra familia adelante y obtener mejores cosas para ellos y para nosotros, más sin embargo invertimos tiempo valioso para compartir con ellos del cual luego nos arrepentimos. Debemos ser felices con nuestro presente.

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