La semana pasada, me vi afectado por un malestar que tomó mis huesos, cabeza y digestión afectando mi paz. Los exámenes mostraron baja en las plaquetas y presión alta. Cinco días difíciles sometido por el yugo viral que me tomó y me debilitó las fuerzas. Enfermar en tiempos de pandemia como la que vivimos, es ser tentados por pensamientos que el enemigo pone en nuestra cabeza. Todo malestar se asocia a Covid 19 y el temor de poder ser contagiados, nos lleva a esperar a que todo salga negativo, para poder sentirnos tranquilos.

Desde que empezó este pandemia, le dije al Señor que yo haría lo mío y el haría lo suyo. Yo tomo mis precauciones y pido ser guardado, pero si por una razón u otra o Propósito Divino, Dios me permite ser contagiado, será un valle que El atravesará conmigo. Un virus microscópico no puede derribar nuestra fe, sueños y vida. Si Dios nos ama, ¿Cómo habrá de abandonarnos en la adversidad? Miralo a tu lado, como tu compañero y mejor amigo.

A Dios gracias, el escritor de este artículo le salió todo negativo y las plaquetas a las 48 horas comenzaron a subir, la presión se estabilizó y aqui está escribiendo nuevamente. Así es la vida de los hijos del Señor. Días de cama, otros de trabajo, unos un poco más estresados, pero que nada nos haga perder la identidad, el enfoque del llamado, la razón de vivir y de luchar por los seres que amamos. No te lamentes y te quedes en la queja. Todo mi cuerpo me dolía, pero la mirada y el corazón estaban puestos, en el propósito Divino.

Todo lo que nos sucede, es parte de esos propósitos en Dios, por eso todo bien saldrá. No sientas temor entonces a nada, ni aún estando sometido al yugo del dolor. Ningún padecimiento es mayor al que Jesús padeció y pagó en la cruz. ¿Lo creés? Cuando sentía escalofríos me refugiaba en Dios y le pedía su pronta sanidad. En la debilidad le pedí fuerzas también. Declaro sanidad en el nombre de Jesús para todo lector y su familia que esté afrontando el yugo de enfermedad. La victoria sobre ella, se ganó en la cruz del calvario.

Levántate de lo que hayas o estés viviendo y recuerda que Dios no ha terminado contigo. Suscribete a este blog y recibirás notificación cada vez que suba un nuevo artículo. Comenta y comparte con otros amigos y familiares el link de este artículo.

Te bendigo. Abrazo fraterno.

Pr. José Ángel Castilla

1 comentario

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