Otro jueves de TBT ha llegado y releemos un artículo de los de mayor lectura del año pasado. Hoy le toca el turno de ser actualizado y relanzado, éste al que titulé: INSACIABLES. Espero sea de gran bendición a sus vidas.

La cultura es la sumatoria de todos aquellos valores que adquirimos en casa, o el entorno en el que nos criaron. Esos valores modelados fueron algunos correctos o incorrectos. Crecer en un ambiente de carencias, tanto físicas como emocionales, nos lleva a enfrentar y hasta chocar, con los valores de los demás, ya que por ignorancia o menosprecio, nos pueden parecer poco importantes, irrespetando así el sistema de valores de otros.

Si esos faltantes del corazón, no permitimos que los llene el Señor, terminaremos con una sed INSACIABLE, por obtener amor de cualquier forma y aún llegar a pensar, que las cosas materiales reemplazan el afecto que no nos dieron cuando éramos niños. Esos faltantes erróneamente, los llenamos al comprar “cosas”, que muchas veces no necesitamos, llevándonos a creer que nos las merecemos, o lo peor, pensar que tenemos que tenerlas para mostrarlas a los demás y fingir una felicidad que no existe en nuestros corazones. ¡Qué terrible distorsión de la palabra: Felicidad!

Todas esas cosas materiales, terminan como objetos inservibles, en el cuarto del olvido o en manos de otros, a quienes se las regalamos. Toda la alegría INSACIABLE de estrenar algo nuevo, se pasó y ahora aburridos, toca buscar llenar el mismo vacío con “más cosas”. La ambición del corazón es insaciable. Si te detienes a observar lo que tiene quien está a tu lado y que tú no, das rienda suelta a la sed de poseer. Al poco tiempo terminas endeudado, en el fondo más vacío y estresado porque no sabes cómo pagar. En lugar de codiciar, comienza a pedirle a Dios su voluntad perfecta que gobierne tú vida y corazón. Sólo Él sabe lo que nos conviene y es mejor para nosotros. Él es bueno y es nuestro gran proveedor. Dios no es deudor de nadie.


Santiago en éste pasaje nos muestra las luchas externas, como resultado de un conflicto interno que ha salido a la superficie. Deseamos algo pero no lo tenemos y la meta de vida se vuelve insaciable: sed de bienes, dinero, reconocimiento, éxito, progreso, sexo, diversión, relaciones y hasta una compañía. Revisa tu meta y motivación de vida. Si sólo es poseer y la sed insaciable por lo material y por producir, necesitas rendirte a Dios. Pídele perdón y renuncia a la codicia en el nombre de Jesús.

Crea el hábito de buscar al Señor diariamente y reposa en que Él es tu proveedor. Recuerda que Dios no ha terminado contigo. Suscribete a este blog y recibirás notificación cada vez que suba un nuevo artículo. Comenta y comparte con otros amigos y familiares el link de este post. Escribeme desde que lugar de Colombia o del exterior me lees.

Abrazo fraterno.

Pr. José Ángel Castilla

1 comentario

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