En todos los escenarios de la vida encontraremos gente difícil de amar. Estarán en nuestra familia, amigos o en el lugar donde trabajamos. A veces esa gente difícil o irracional, son agotadoras de tratar. Reaccionan impulsiva y exageradamente ante pequeñas dificultades. Lo peor de todo es que nunca lo reconocen.

La gente difícil se hace compleja, en un momento puntual de sus vidas o de forma permanente, debido a las situaciones de su pasado no resueltas ni tratadas. Vemos entonces que nos es difícil amar y aceptar a un profesor que nos evaluó mal en el colegio o la universidad y fue injusto. Lidiamos con un vecino que hace escándalo constantemente o aquel que se burla de tus defectos pero no mira los suyos. Cómo amar a quien nos fue infiel maritalmente, a aquel que nos traicionó o quien cometió un abuso sexual o se aprovechó de las buenas intenciones que le mostramos.

Y ni que decir de la falta de reciprocidad. Aquel que sólo te busca para pedir un favor, te saluda y busca cuando le conviene o ese seco e inexpresivo que nunca abraza ni responde al afecto prodigado. Podrían ser tantas las razones para cerrarnos y decir: ¡no más! Todos tenemos áreas difíciles y quizás alguien pensará de ti lo mismo. Soy un convencido de que Dios permite a esas personas en nuestras vidas, para trabajar en nuestro carácter.

Antes de señalar y criticar a otros, verifica que tu corazón esté listo para amar y perdonar como el Señor nos lo ordena. Revisa que tu orgullo o el ofenderte con facilidad, no te haga un ser difícil de amar para otros. El apóstol Juan nos enseña en el pasaje anterior, que nos amemos los unos a los otros aún pasando por encima de defectos y “razones o excusas” que podamos colocar a las diferentes relaciones a las que hemos rotulado de difíciles.

He aprendido que el tiempo que se le invierte a la gente tóxica debe ser dosificado y evitar en la medida de lo posible entrar en conflictos y discusiones interminables. Con la sanidad no se negocia. Seguimos enfermos emocionalmente u obedecemos a la instrucción del Señor de amar y perdonar.

¿Estás listo para eso?

Si deseas ver esta enseñanza completa, puedes acceder al siguiente enlace:

Te invito a no perderte el programa Directo al corazón ♥ a través del canal cbintv de youtube TODOS LOS MARTES a partir de las 6pm. La segunda parte de este tema, lo publicaré el próximo martes. Recuerda que Dios no ha terminado contigo. Suscribete a este blog y recibirás notificación cada vez que suba un nuevo artículo. Comenta y comparte con otros amigos y familiares el link de este post. Abrazo fraterno para todos.

Pr. José Ángel Castilla

3 comentarios

  1. Gracias por tocar este tema Pastor. Pienso que es muy importante la parte donde menciona que “el tiempo que le dedicamos a personas tóxicas debe ser dosificado”. Está bien que debemos amar a todos, porque ese fue el mandamiento que Jesús nos dejó, el más importante, pero como usted bien dice, nuestra sanidad no se negocia. En ese sentido, también el perdón juega un papel importante. Alejarnos de personas tóxicas pero sin guardar ningún tipo de resentimiento.

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