Por un momento respira profundo, reflexiona en el título del artículo de hoy y respóndete si tienes todo lo que necesitas en la vida. El apóstol Pablo escribía que por el momento, tenía suplidas todas sus necesidades. Estaba encerrado en una prisión muy cerca de las cloacas romanas. De seguro percibiendo la pestilencia propia de un lugar de por sí inhabitable para el ser humano. Lee el siguiente pasaje y no hallarás una queja, una protesta para Dios, sino todo lo contrario, gratitud hacia los filipenses por las ofrendas recibidas. Inicia tú también esta semana, con un corazón agradecido.

La vida no es color de rosa y tomar la cruz del Señor tampoco. Implica un alto precio a pagar, quienes deciden vivir para Él y por resultado servirle. Las cosas no tienen que ser a nuestra manera, para ser felices. Quizás no tienes que ambicionar tener todo y compararte con otros, viendo qué te falta a ti. Mientras Su nombre sea honrado y exaltado, muy poco importa ser nosotros y nuestras adversidades el centro de todo.

El mensajero que lleva esas ofrendas a Pablo en prisión es: Epafrodito, un hombre fiel que estuvo gravemente enfermo y a punto de morir, pero Dios tuvo de él gran misericordia. Los filipenses estaban preocupados por su estado de salud. Razón por la cual, Pablo lo envía con su carta y mensaje para ellos. He aquí un mensajero fiel, que pese a su calamidad, siguió amando y sirviendo a Dios.

Meditando en esto, más que la pretensión de tener y hacer todo a nuestra manera y forma, hay una razón más importante que debemos tener en cuenta y es lo que Dios nos quiere enseñar paso a paso. No se trata de nosotros, se trata de Él. Aunque sientas la vida injusta, desees tirar la toalla y reniegues. No se trata de ti, hay aún lecciones de vida, en la que tus actitudes siguen siendo pulidas. Tus malos pensamientos, lenguaje pesimista y deseos mezquinos del corazón están siendo tratados. ¿Duele? ¡Mucho! ¿Es grato? ¡Claro que no!

¿Tienes entonces todo lo que necesitas y aún más? Mi respuesta personal es: “No”. Y vaya que lucho, porque ciertas cosas en mi vida, funcionen con un poco más de justicia y se den a mi favor, pero mientras viva en esta tierra y lo tenga a Él, “TENGO TODO LO QUE NECESITO Y AÚN MÁS”. Lo demás vendrá, mis manos y corazón están listos para recibir la RECOMPENSA, en el tiempo indicado. Espera también la tuya porque quien nos llamó a caminar la vida con ÉL, es fiel. Recuerda amado lector, que Dios no ha terminado contigo.

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Pr. José Ángel Castilla

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