Leyendo este pasaje de Proverbios, recordé una anécdota infantil. En casa de mis abuelos, donde viví buena parte de mi infancia y adolescencia, jugaba con un martillo y cuando veía un camino de hormigas, las golpeaba una por una, hasta dejarlas muertas pegadas a la pared. Siempre las observé y me imaginé todo lo que podía pasar dentro del hormiguero. Toma nota en este pasaje de hoy, el cual nos aconseja a aprender de lo increíble de la esforzada labor que hacen las hormigas.

Alguien holgazán es flojo para el trabajo, muy poco dispuesto para hacer algo que requiera esfuerzo o constituya una obligación. La versión bíblica Reina Valera 60, le llama perezoso. A todo aquel que le cuesta esforzarse y que quiere todo fácil, necesita aprender del gran esfuerzo que hacen las hormigas. Durante el verano no sólo se organizan para recoger el alimento, sino que se aprovisionan para todo el invierno, porque saben que no podrán salir a hacerlo.

A veces la pereza, la procastinación y la falta de responsabilidad, nos lleva a no ser diligentes y esforzados frente a los retos que tenemos en la vida. Dejamos perder oportunidades por falta de interés, colocamos excusas y luego nos quejamos de la gente, de la falta de oportunidades y de Dios. Necesitamos correr millas extras, esforzarnos un poco más, porque queremos que Dios haga nuestro trabajo.

Es un grave error de interpretación de la Biblia, pensar que le dejo todo a Dios y no esforzarmos en hacer absolutamente nada. El empleo llega sólo, la restauración matrimonial se dará por arte de magia, la meta laboral que no se cumplió por perder el tiempo, se dará en un abrir y cerrar de ojos. Así sucesivamente mil cosas más, que «le dejamos» al Señor, Él lo hará y nosotros de holgazanes sólo esperamos. ¡Esfuérzate y se valiente amado lector!

Mira a la organización de las hormigas. Sin tener quien las dirija y observe, son más trabajadoras que nosotros. Dios te observa y te da la fuerza, la inteligencia, la creatividad y la sabiduría para operar en cualquier área en la que tengamos capacidad y talento. Renuncia a las excusas, al pasado y a las limitaciones mentales que te impiden avanzar en éste tiempo. Asume una postura de esfuerzo y responsabilidad frente a los desafíos que Dios te entrega.

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Pr. José Ángel Castilla.

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