Así como el sol sale cada día y se oculta cada noche, así sucede con la lucha que tenemos en contra de nuestra naturaleza pecaminosa que necesita ser crucificada y sometida cada día. Todos los días fallaremos, pero también dependeremos, de Su gracia preciosa. Así sentiremos el infinito amor y perdón del Señor. Que no se nos haga de noche sin ponernos a cuentas con Dios, por todo lo que pasó por nuestra mente, lo que dijimos y la forma cómo procedimos. El apóstol Pablo nos enseña en su carta a los Corintios, que nos bastaramos en su gracia, ya que su poder se perfeccionará en la debilidad.

Un día escuché a alguien decir que le había fallado a Dios, y ahora iba a pecar el doble y sin control, porque se sentía poca cosa, todo le importaba, por la vergüenza que sentia. Es la forma de operar el enemigo de nuestras almas. Luego de presentarnos la tentación, buscará hacernos caer, para hacernos ver como indignos delante del Señor. El Dios de gracia, desea que confesemos nuestro pecado. El es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad. Nuestros errores no nos definen, nuestras decisiones sí. Que lo que vayas a hacer, sea sometido a la voluntad de Dios y te lleve, a agradarle. En la medida de lo posible, repara los daños que tu debilidad causó a la relación con los demás.

Todos los días aseamos nuestra casa porque se ensucia, así mismo cumplamos la tarea de acercarnos a Dios para que nos limpie y purifique. Que la rendición de cuentas sea un hábito de vida. David el salmista le pedía al Señor que lo examinara y conociera su corazón. Que lo probara y revisara los pensamientos que lo inquietaban. ¿Qué te avergüenza y te sientes culpable de haber hecho, por lo cual necesitas pedirle hoy perdón al Señor?

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Por. José Ángel Castilla

2 comentarios

  1. Usted lo ha dicho Pastor, el regalo más preciado que hemos recibido es el Regalo de la Salvación. Qué sería de nosotros sin ese regalo… Somos hijos de la Gracia. Y por ello, cada vez que vamos a la Presencia del Señor, somos nuevas criaturas. El pasado queda atrás, somos hechas nuevas.

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