Soy testigo y he vivido a profundidad el título del artículo de hoy. Dios nunca me ha fallado en cada momento de mi vida porque Él es fiel. Por eso vale la pena, dar y dedicar lo mejor de nosotros para Él. La fidelidad de Dios será como el amanecer de cada día, nuestros ojos lo verán una y otra vez. ¿Cómo impedirlo?

Erróneamente los seres humanos tendemos a poner nuestra mirada en los demás, e idealizamos liderazgos y modelos de autoridad. Terminamos decepcionados cuando estos nos fallan. El perfecto líder y modelo a seguir se llama JESUCRISTO. Si nuestra mirada no está puesta en El, nuestro enfoque en la vida y modelo de liderazgo es incorrecto.

Las personas y las organizaciones fallan por falta de buenos modelos. En algunos casos nos motivan con argumentos y lenguaje lisonjero y humanista, basado en nosotros mismos pero no en Dios. No hay mejor líder que Jesús. Si quieres crecer en tu liderazgo en cualquier actividad que realices, sea que seas el primero o no, tienes que imitarlo.

Jesús formó y disciplinó a sus discípulos con amor y se basó en la verdad. Les sirvió y NUNCA LES FALLO. Entregó su vida por ellos. ¿Hasta donde estamos dispuestos a servir y sacrificarnos por otros? Vivimos en un sistema acelerado de vida que nos lleva a concentrarnos en nosotros mismos y poco en los demás. La pandemia ha agudizado el desprecio social, producto de la distancia obligatoria que debemos mantener.

Jesús nos enseña con su ejemplo algo poderoso, y es el amarnos sin medida. Debemos entonces practicarlo sin asco ni rechazo a los demás, con la excusa de que debemos estar “distanciados”. Por amor perdonamos también, porque mientras caminemos en ésta tierra, le fallaremos a los demás. Esto será un ciclo permanente de obediencia, amor y perdón. Que nos conozcan porque nos amamos los unos a los otros. Corre la carrera de la vida, pero mirando a Jesús quién nunca podrá fallarte.

En mis 21 años de ejercicio ministerial como pastor, he visto personas llegar e irse de la iglesia, porque sus motivaciones no son las correctas. Tienen mas fe en los hombres que en Dios. Terminan de iglesia en iglesia caminando tras la unción de un “pastor” y luego dicen que el sistema les falló. No hay pastores, lideres, iglesias, organizaciones, gobiernos o mandatarios perfectos. No los busquen porque no existen.

Ningún gobernante humano por muy buenas intenciones que tenga, superará el futuro gobierno milenial de Jesús, cuando reine aqui en la tierra. El será un gobernante justo y equitativo. Donde el hombre pone su mano, siempre se equivocará. Dios nunca falla. Piensa en quien te ha fallado en este último tiempo. ¿Por que razón lo hizo?, ¿Está en tus manos poder reparar o resarcir?, ¿Asumes el compromiso de perdonar a quien te falló?

Medita y toma los correctivos necesarios pero recuerda que los seres humanos no somos Dios. La Biblia registra que maldito es aquel hombre, que pone su confianza en el hombre. Es difícil dar sin esperar, pero cuando damos esperando recibir de manos de los hombres nos frustramos. Cuando damos enfocados en Dios, El usa a los hombres para bendecirnos.

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Pr. José Angel Castilla

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