Si una hoja de papel pudiera contar lo que se siente, luego de ser útil para escribir sobre ella y después ser rasgada y tirada a la cesta de la basura, de seguro diria que es triste y desagradable la experiencia. En algún momento, todos nos hemos sentido arrugados como el papel, listos para ser tirados a la cesta. Alguien nos manchó o nos equivocamos en la vida, por eso pensamos que no servimos más. De niño y aún de adolescente, luché muchas veces con la pereza y la procastinación. Varias veces me llamaban a pedirme que hiciera algo, a lo que respondía: “Ya voy” que repetía y repetía, tomandome mi tiempo para obedecer.

Esta actitud era como humo en los ojos, e irritable a quienes Dios utilizó para criarme. La palabra que me decían y que nunca entendí su significado era: “Muérgano”. Pasó el tiempo y tuve que madurar y crecer para darme cuenta que la intención al decirme aquella expresión, no era ofenderme ni hacerme daño, sino exhortar mi pereza.

Según el DRAE esa palabra es un colombianismo que quiere decir “objeto inútil”. ¿Cuántas veces te has sentido como papel arrugado que no sirve y que se lleva a la cesta de la basura? El que te tomes tu tiempo para hacer las cosas no significa que seas un inútil. No permitas que tu estima y tú ánimo, se vean afectados por lo que escuchas, no importa quien te lo diga.

Para exhortar, no necesitamos ofender, denigrar ni hacer sentir a la gente como papel arrugado. No tengas en poco al lento, si está en tus manos aconsejar y enseñar a hacer las cosas con algo de agilidad, hazlo. No te muestres mejor ni más habilidoso en alguna tarea, sólo porque tú terminas más rápido. Si luchas con la pereza, entrégala a Dios y proponte tareas puntuales para evitar la pérdida de tiempo y distraerte fácilmente.

Dormir es un placer, pero hasta para eso hay tiempo. Hay momentos en que deseamos apagar la alarma del despertador y que se detenga el tiempo para descansar un poco más. Dormir es sano, pero no lo es, el vivir durmiendose frente a las oportunidades y evadir las responsabilidades a cambio del esparcimiento fuera de lugar o perder el tiempo en lo que no aprovecha. La pereza enseña Salomón, irrita a los demás.

Tu y yo no somos papel arrugado tirado en la cesta. Cristo te ha dado valor y eso tienes que creerlo y proyectarlo con humildad. Creo que no hay inútiles, sino personas sin propósitos claros en su vida. Hay ambición de hacer mucho, sin planear. No se establecen metas inmediatas de ejecución, por eso procastinas tanto. Hay que despertar de la pereza y el letargo para empezar a emprender. Hay personas buenas para ser operativas, otras creando y otras acatando instrucciones y metódicas a la hora de trabajar. Tómalas de ejemplo para aprender tú lo mismo.

Tu vida vale. Eres un papel limpio en donde el Señor plasma su sello especial. Que tus hojas dejen leer el fruto del Espíritu en ti. Permite al Señor, planchar tus arrugas y renovarte. ¡Levántate y emprende! Recuerda que Dios no ha terminado contigo. Suscribete a este blog y recibirás notificación cada vez que suba un nuevo artículo. Comenta y comparte con otros amigos y familiares el link de este mensaje. Abrazo fraterno.

Pr. José Ángel Castilla

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