La lealtad no se impone. Es un acto intencional de voluntad y de libertad, para con los demás. Escogemos a quién respetar y ser leales. Todo comienza con el respeto hacia nosotros mismos, antes de decidir respetar y ser leales con los demás. Los códigos que definen una relación de lealtad y respeto, están en el más alto nivel de honra. Alguien que practica la lealtad no miente. Es constante en el afecto prodigado y cubre la vida y las espaldas de aquel a quien honra y respeta.


Todos hemos vivido, desafortunados momentos donde alguien rompió los códigos de lealtad y nos entregó o traicionó. Relaciones de amistad, laborales o matrimoniales, tan pronto terminan, comienzan a mostrar cuán poco leales eran. Hablan mal y comparten intimidades de aquellos, con quienes les unían vínculos, que pensaban eran irrompibles. ¡Qué triste acto de deslealtad! Todo movido por el orgullo, la falta de perdón y el dolor del corazón.

¿Recuerdas cuál fue ese acto desleal?, ¿Quién lo hizo?, ¿Perdonaste a esa, o a esas personas?. Lealtad habla del carácter de alguien. En las imprentas antiguas usaban los carácteres para dejar huellas o inscripción sobre las hojas o papiros. Dios desea dejar grabado su carácter en nosotros. Es entonces la lealtad, el carácter de la gente. La lealtad viene de la palabra latina legalis que significa legal y significa respeto a la ley. Alguien leal es fiel y respetuoso hacia Dios y a la gente.

Cinco características de alguien leal:

1. Es una persona de valores y convicciones fuertes.

2. Guarda respeto hacia sus principios.

3. Es una persona dedicada y cumplida porque compromete y cumple su palabra.

4. Defiende causas correctas.

5. Es comprometida e incondicional.

Hay una hermosa historia que nos ilustra un ejemplo de lealtad en la Biblia. Ocurrió entre David y Jonathan, excelentes amigos de esos que hoy día cuesta conseguir. Se prodigaron un amor con propósito, que los llevó a hacer un pacto de lealtad que trascendió hasta después de la muerte del príncipe Jonathan. El pacto de amistad alcanzó la vida de Mefiboset, hijo lisiado de Jonathan y restituido en todo por David. Los años habían pasado, pero la lealtad a un pacto entre amigos, sacó del olvido al hijo del ya muerto príncipe Jonathan.

David cumpliendo su palabra, sentó a Mefiboset a comer en su mesa Real y le entregó tierras para que viviera de ellas y no le faltara nada. Si personas desleales te fallaron, Dios nunca lo hará. Prepárate para ser restituido por Dios y trabaja en tu voluntad para que aprendas a cumplir lo que prometes y guardes la vida de las personas que te aman y tú dices amar también. Si deseas ver esta enseñanza completa, puedes acceder al siguiente enlace del canal cbintv de youtube. Te invito a no perderte del programa Directo al corazón, todos los martes a las 6pm.

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Pr. José Ángel Castilla

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