Hay personas que te inspiran en la vida, a través del oficio o actividad que realizan. Son dignos de admirar por su pujanza, excelencia, pasión, humildad y amor por Dios. No necesitan tener mucho para hacerse notables y tampoco tienen que hablar demasiado para demostrar que saben. Sus actos y fruto modelan lo que son. Por eso son gente de admirar (a criterio de éste servidor).

De la admiración trascendemos a la influencia. No sólo nos quedamos valorando lo que vemos (nunca envidiando) y buscamos imitar para nuestras vidas, en esas áreas en las que necesitamos crecer. A veces no aprendemos por el orgullo de no preguntar o porque no leemos las instrucciones, pero es una bendición ser influido e imitar a personas que aporten granos de oro a nuestro desarrollo.

Jesús marcó e inspiró la vida de sus discípulos en tres años de ministerio y formación a través de la cercanía. La convivencia entre ellos y su encuentro con Jesús, trajo transformación a sus vidas para siempre. Nadie es igual, luego de experimentar un encuentro real con el Señor. Ser PAMPANOS. (brotes verdes y delicados cuando las hojas de la vid aún no se han abierto)

Todos necesitamos seguir a alguien, pero ese a quien seguimos (si deseamos crecer espiritualmente), NECESITA SEGUIR A JESÚS. Una buena relación nos hará crecer o decrecer, edificar o destruir. Cuídate de la gente cercana que pesa tanto en ti, que te arrastra a ellos. Funcionan como un imán, pero no precisamente atrayente a lo bueno.

Hay personas que son muy buenas en otros campos en los que también nos pueden enseñar, aunque espiritualmente no lo hagan. Toma lo bueno de eso y desecha lo que no te aporte. En mi época universitaria, tuve dos grandes amigos que no aportaban mucho en mi crecimiento espiritual. Cuando conocí al Señor empecé a darme cuenta que en lugar de crecer, decrecía con ellos. Los quise mucho, pero tuve que tomar la decisión de dejarlos, era decidir entre estancarme o avanzar. Creo tomé una de las más sabias DECISIONES por amor al Señor.

Necesitamos como pámpanos de la vid, estar pegados al Señor, pero tendrás tambien que seguir a referentes en tu vida. Date a la tarea de buscarlos y someterte a ellos. Un pastor, un buen líder maduro y probado o amigos que PRIMERO AMEN Y SEAN AMIGOS DE JESÚS QUE TUYOS. Todos serán buenos referentes dignos de seguir. No sigas a gente por su apariencia física o sólo por ser famosos, si su vida personal o forma de pensar es opuesta a lo que la Palabra nos enseña.

Un día cuando fructifiques en todas las áreas, la gente también te seguirá a ti. La vid es la vida y sin ella ESTAMOS MUERTOS, porque separados o cortados de ella difícilmente daremos fruto. Por eso profundiza en tu vida devocional, toma genuínas decisiones de cambio. Si no lo haces, nadie lo hará por ti. Crece en relación con Jesús, no en su conocimiento histórico, sino de amor presente, vivo.

El es real, es y será nuestro mayor referente, siempre digno de admirar e imitar. Recuerda que Dios no ha terminado contigo. Suscríbete a éste blog y recibirás notificación cada vez que suba un nuevo artículo. Comenta y comparte con otros amigos y familiares el link de este mensaje.

Abrazo fraterno.

Pr. Jose Angel Castilla

4 comentarios

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