En el artículo anterior compartimos acerca del respeto, y lo definimos como la actitud deferente con que se trata a la persona que se juzga, como DIGNA DE ESTIMA. Cuando respetamos, reconocemos y consideramos en razón de las CUALIDADES, MERITOS, OFICIO, DIGNIDAD O la autoridad de alguien. Así como honramos primeramente a Dios, también estamos llamados a honrar y bendecir a:

2. Pastores y autoridades espirituales.


• Debemos honrarnos y respetarnos entre nosotros mismos. Pablo aconsejó que llevemos la delantera en cuanto a mostra honra unos a otros.
• Como cada cristiano conoce sus debilidades y defectos mejor que los demás, es apropiado que ponga a los demás por delante de sí mismo y les tribute gran honra y estima por su fiel labor.

• Barna Research y Fuller seminary entre otras, son organizaciones que recogen datos estadísticos de pastores en USA y latinoamerica. Veamos algunos datos importantes:
• 80% de los pastores se siente inadecuado y desanimado en su rol.
• 50% está desilusionado que si pudiera dejaría el ministerio pero no encuentra otra forma de ganarse la vida.
• 80% cree que el trabajo pastoral ha afectado negativamente a sus familias.
• 70% de los pastores sufre depresión constantemente.
• 70% de los pastores no tiene amigos cercanos ni personas con quienes hablar confidencialmente.

El pastorado es un oficio digno, no fácil como algunos lo consideran. Quienes lo ejercemos, somos humanos y sentimos. Antes que criticar y arreglarnos la vida como algunos pretenden, ora, honra y valora el precio del llamado santo que pagamos quienes escuchamos la voz de Dios para dedicarnos a este hermoso oficio.

3. Padres.

• En ninguna parte de la Biblia, nos dice que ellos tuvieron que ser los mejores para honrarlos, sólo nos pide hacerlo. Nuestros padres son los mejores, porque son los que Dios escogió para nosotros.
Valora sus opiniones, aprende de su experiencia, escuchalos y si son abuelitos, no los subestimes tratando de tomar control sobre sus vidas. Muestra interés, visítalos y sé paciente con ellos.


4. Cónyuges.

Respeto mutuo, cada uno ocupando su lugar. Hombre cabeza de la familia.
Mujer respeto y sujeción al varón. Se amable, ayudador y afectuoso para con tu esposa, no le digas mentiras ni acomodes historias. No manipules y sé honesto. Seamos gente de principios, sin gritos ni maltrato físico.

5. Gobernantes.

A los gobernantes y otros hombres que ocupan puestos gubernamentales elevados también se les debe honra y respeto. En lugar de maldecir y burlarnos de ellos, debemos orar y bendecirlos.

Recuerda que Dios no ha terminado contigo. Suscribete a este blog y recibirás notificación cada vez que suba un nuevo artículo. Comenta y comparte con otros amigos y familiares, el contenido de este mensaje.

Abrazo fraterno.

Pr. José Ángel Castilla

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