Las situaciones adversas son cuestión de enfoque. Hay quienes detrás de cada problema, ven posibles soluciones y colocan la mejor actitud, para enfrentarlos y salir adelante con la ayuda del Señor. Otros detrás de un problema, no ven oportunidades ni soluciones, sino derrota, fracaso y ausencia de lucha. Según ellos, los problemas les roban la alegría y las ganas de vivir.

Una película italiana de 1.997, está en mi lista de favoritas. Pasados 24 años, sigue ocupando los 5 primeros lugares de mi top y es: “La vida es bella”. Una hermosa historia de un padre, que elabora una fantasía, para proteger a su hijo dentro de un campo de concentración nazi. Estaban viviendo verdaderos momentos difíciles, pero este valiente papá, le hace creer a su hijo, que todo se trataba de un juego. Todo el tiempo el niño vivió una fantasía que se terminó creyendo. Confió plenamente en que todo lo que su padre le dijo, fue verdad y por eso al final, pese a que no todo fue color de rosa, fue recompensado con aquello que se le prometió.

Tu y yo tenemos que tener la fe, como la confianza ciega que el niño tenía en las palabras de su padre. Nuestro buen Dios, no miente y cumple todo lo que promete. Por eso la vida para la persona de corazón feliz, es un banquete continuo. A diferencia de la visión de la vida que tiene una persona que nunca sale de su abatimento y pesimismo. Siempre ve dificultades y culpa a todos de lo que le pasa.

Culpa al gobierno de turno, a su pasado, a los chinos porque allí inició el Covid 19, al tiempo de pandemia, a la cuarentena, a su familia y amigos. La queja constante es: No tengo dinero, no me ayudan, en este país no hay oportunidades. Siempre culpan a otros, pero no asumen responsabilidad alguna en el proceso que viven. Comienza cambiando tu mala actitud de desánimo y derrota, por un nuevo lenguaje de fe. Abre la escritura y alíate a las promesas de vida, que el Señor nos ofrece.

Ese es un buen comienzo para salir de tu desánimo y descubrir, como el nombre de la película: “que la vida es bella” y más aún, porque Cristo Jesús habita dentro de ti. Celebra esas pequeñas victorias que el Señor te vaya permitiendo conquistar, aunque tus ojos aún no vean la cristalización del milagro completo. Te bendigo. Recuerda que Dios no ha terminado contigo. Suscribete a este blog y recibirás notificación cada vez que suba un nuevo artículo. Comenta y comparte con otros amigos y familiares el link de este mensaje. Feliz fin de semana.

Abrazo fraterno.

Pr. José Ángel Castilla

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