Aprender a esperar no es algo fácil para la mayoría de las personas. Es desagradable y hasta molesto ver que el retraso de otros, afecte nuestra agenda. Más aún la situación se agudiza, cuando pese al retraso, nos piden que esperemos un momento más, y al rato nos piden tiempo extra. Cuando nos damos cuenta, terminamos llegando tarde hacia donde íbamos o comenzando mucho tiempo después, aquello importante que teníamos programado. Situaciones así nos pueden pasar con la gente, pero con Dios jamás. El Señor nunca deja esperando a nadie, ni llega retrasado. Intencionalmente nos hace esperar a veces, para ejercitarnos en la paciencia y formar nuestro carácter. ¿Qué tanto te cuesta esperar? ¿Qué haces mientras esperas? Te leo en los comentarios.

David el salmista, nos entrega hoy en este pasaje, mandatos y promesas que tienen que ver con la gran enseñanza del “saber esperar”. La primera cosa que veo, es que el Señor le enseña a ser paciente, mientras espera la ayuda que había pedido. En segundo lugar noto cómo Dios se fija y escucha el clamor de su corazón.

Experimentamos tiempos de clamor como nunca antes. Claman las familias de enfermos de Covid 19 y los infectados asintomáticos. También levantan clamor, los que padecen malestares leves y los médicos al sentirse por momentos impotentes al ver tantos casos de infectados. La pandemia a tocado aún a jóvenes, a los que les ha tocado someterlos a entubación como último recurso para no dejarles morir. Y ni que decir acerca de: ¡Cuántas viudas y niños huérfanos han quedado, en tan sólo un año!

Vivimos un tiempo en los que necesitamos clamar con fuerza, así como David lo hacia. El sabía que el Señor escucharía y respondería su clamor. No es fácil escuchar tantas historias difíciles y tristes a diario. ¡Algo grande hará el Señor! Esa es mi oración por ti y tu familia hoy. Sal del foso de la desesperación y del fango de la impotencia. No te sumerjas más en esos estanques de dolor y desesperanza.

Camina sobre suelo firme (La Roca eterna se llama Cristo Jesús). Mientras avanzas en fé, Dios traerá estabilidad a tus pasos. No dudes ni te llenes de temor. Él está más cerca que nunca de nosotros sus hijos. Siente y respira Su presencia. Eres ejercitado mientras esperas en sus milagros. ¡CLAMA CON FUERZA! y Recuerda, que Dios no ha terminado contigo. Suscríbete a este blog y recibirás notificación cada vez que suba un nuevo artículo. Comenta y comparte con otros amigos y familiares el link de este mensaje. Abrazo fraterno para todos.

Pr. José Ángel Castilla

5 comentarios

  1. Pastor, es difícil cuando uno tiene un ritmo acelerado en su vida, mi día empieza muy temprano y termina tarde, y en ese transcurrir de querer tenerlo todo bajo control, escucho la voz de mi Señor diciéndome Martha, Martha y es cuando me doy cuenta que he venido llevando la carga sola, no ha sido fácil soltar las cargas, pero tenemos una promesa en Él. Verdaderamente como dice Pablo, no pretendo haberlo alcanzado, sigo siendo enseñada por mi Señor, para que pueda llegar a disfrutar completamente y no de a ratos esa mejor parte que tomaba María.

    Le gusta a 1 persona

  2. Hola pastor, a veces el desespero de recibir es porque uno tiene que entregar eso a otra persona. Y por más que la razón no sea causa de uno mismo, es un autorreto gestionar para que fluya lo que haber sido entregado.

    Le gusta a 1 persona

Gracias por leer nuestras entradas y comentar lo que Dios está hablando y haciendo en tu vida.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s