Confiar en el Señor cuando todas las cosas marchan bien es fácil. Alabar y agradecer cuando escasean los alimentos en casa, tenemos algunos compromisos económicos, nos sentimos agobiados y sin fe, es el reto más difícil. Para todo corazón que ama a Dios, hay instantes en los que no entendemos lo que vivimos y mucho menos el mover del Señor, que en medio de su quietud, está en absoluto y completo control de todo.

La vida es de temporadas y nada en ella dura para siempre. Dios es eterno y sólo Él abre las puertas de la eternidad a través de la fe en Cristo Jesús. Nada fuera de Él permanece ni perdura. Mientras no sea revelado eso en el corazón, nos haremos muchas preguntas y llenaremos de amargura y turbación el alma.

Por eso la Palabra del Señor nos da una llave para afrontar los momentos difíciles y es agradeciendo. Reconocer quien es Dios y todo lo que hace a diario por nosotros, permite que el alma, aún por difíciles que sean los momentos, no impida ni robe la alabanza del corazón de un hijo amante de un “Padre eterno”.

Siempre que Dios me permite compartirlo y ministrar la vida de otros, lo hago para levantar el nombre del Dios que me llamó a servirle con llamado santo. Cuando Dios decidió en su soberana e inescrutable voluntad, llevarse a mi madre a la eternidad, le dije que nunca le preguntaría: “¿por qué lo hiciste? Casi desde que inició mi duelo por su partida, le agradecí y me enfoqué sólo en eso: Dadle gracias y no renegar. Con mi actitud le dije al Señor que lo alababa y soltaba mis cargas y mi dolor. Casi 7 años después, sigo agradeciendo, enfocado en la enseñanza que me dejó su partida.

Hoy te invito a hacer lo mismo, suelta tu carga y el dolor del alma. Entrégale a Dios, la vida de seres queridos que colocándolos en sus manos, descansas en que su Poder y perfecta voluntad, harán lo que tu preocupación no puede lograr. Mientras esperas el resultado médico, alaba. Cuando tocas puertas para buscar un nuevo trabajo, alaba.

Sean buenos o malos los tiempos, no ceses de alabar y dar gracias. Recuerda que Dios no ha terminado contigo. Suscríbete a este blog y recibirás notificación cada vez que suba un nuevo artículo. Comenta y comparte con otros amigos y familiares el link de este mensaje. Abrazo fraterno para todos.

Pr. José Ángel Castilla

4 comentarios

  1. Al principio cuesta agradecer en medio de la tormenta que estamos pasando. Pero cundo lo hacemos de corazón y empezamos a dar gracia y experimentamos la paz y la tranquilidad que dad no cesamos de decir: gracias mi Dios Amado.

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Gracias por leer nuestras entradas y comentar lo que Dios está hablando y haciendo en tu vida.

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