Hace año y medio mi hija sufrió un desmayo mientras yo enseñaba en un evento bastante concurrido que había programado la iglesia al aire libre. Su cuerpo se descompensó, por el fuerte calor que hacía en el lugar. Personas a su alrededor la auxiliaron mientras llegué hasta donde ella estaba. Inicialmente pensé que era otra la persona desmayada, pero cuando la perdi de vista entre la multitud, supuse que había sido ella.

Me impresioné al verla muy pálida y la llevé a un lugar ventilado. Cuando volvió en si y empezó a sentirse mejor, ore por ella, se pasaron muchos pensamientos negativos por mi cabeza, además de los diagnósticos a priori, que todos los que se encontraban allí decían respecto a lo que la niña podía tener. Conduje mi carro con paz en el corazón y orando, la llevé a la clínica para ser valorada en urgencias.

Doy gracias al Señor por mantenerme calmado todo el tiempo. Confié en que su vida estaba en sus manos. La caída que sufrió no dejó ninguna secuela en su cuerpo para la Gloria del Señor. Al poco rato de la valoración y los estudios realizados, le dieron de alta y estaba fuera de peligro. Una victoria más en mi vida de FE, donde vi el poder de Dios operando en la vida de mi Sofi. Todo ocurrió mientras yo me ocupaba de “Sus asuntos”. Soy un convencido que mientras yo me ocupo de las cosas de Dios, Él se ocupará de las mías.

Cuando pensamos que el Señor duerme, todo está bajo Su control. Si Él está, aunque dormido, nos sentiremos seguros. Si la barca está llena de agua porque la tormenta está feroz y las olas golpean fuerte, tienes que conservar la calma. Sólo necesitas que Jesús esté adentro, Su presencia traerá plenitud de gozo y paz.

Un instante gris puede venir en cualquier momento y le puede ocurrir a cualquiera. Hay personas que ante una situación así, entran en pánico y se les olvida lo que han aprendido de Dios y de Su Palabra. Tienes que hablar a tu abatida alma y decirle: ¡Mantén la calma!, ¡No tengas miedo!. ¡Jesús está aquí!

El Señor está contigo y te da la autoridad para hablarle a tu tempestad y decirle: ¡Silencio! La calma llegará. No permitas que tú día se dañe por fuerte que sientas el viento. La tormenta se sujeta a Jesús. La respuesta a tu milagro está cerca y mientras llega, ve sacando el agua de tu barca.

Sigo orando por la paz de Colombia 🇨🇴 y que nuestras vidas sean guardadas. Que tengas salud, que tu alma prospere y también tu economía. Recuerda que Dios no ha terminado contigo. Suscribete a este blog y recibirás notificación cada vez que suba un nuevo artículo. Comenta y comparte con otros amigos y familiares el link de este mensaje. Abrazo fraterno para todos. Feliz fin de semana.

Pr. José Ángel Castilla

8 comentarios

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