Cuando el corazón está herido y se ignora el mandato Bíblico de guardarlo por encima de todas las cosas, pisoteamos el valor de la sanidad. Guardar resentimientos, termina trayendo más dolores, falta de perdón y deseos de venganza. Algunos oran con rabia y pueden pedir que a otros les vaya mal. Dios no va a responder ese tipo de oraciones jamás. Cuando hay dolor, tomamos la justicia por nuestra propia cuenta y somos un imán que atrae las frustraciones ajenas, tratando de defender causas equivocadas.

Reflexiona si libras batallas en tu corazón, sacando toda la rabia acumulada y descargandola de forma negativa, pagando mal por mal, a lo que consideramos injusto. Salomón en el pasaje de hoy nos enseña, acerca del deseo vengativo que debe ser entregado al Señor. Si dices que vives en un país injusto, te sientas sólo y poco apoyado, veas sonreir y que le va “bien” a quien te hizo daño, no debemos vengarnos. Aunque sientas la impotencia de ver morir a un ser querido, porque dices que hubo descuido médico o murió en un accidente por culpa de “otros”, nada de eso justifica que tomes la justicia en el puño de tu mano y quieras vengarte. Dios es justo y se encargará de hacer justicia en su tiempo. ¿LO CREÉS? Los leo en los comentarios.

Nada en esta tierra se escapa de la justicia divina. Cristo es tu abogado y te defiende sin puños, gritos y su victoria te pertenece. Si no soltamos esos deseos mal sanos, nos amargamos y dañamos relaciones para siempre. Da lugar a la justicia divina, si consideras que han sido injustos contigo. Si te sometes al Señor, espera en su Providencia. Aunque parezca lejano y retrasado, él no necesita presiones humanas y nunca pierde el control de lo que ama. Siéntete amado por El. No todo se resuelve en la vida, a base de pleitos y contiendas. Si pides juicio para otros, tú también serás juzgado, no lo olvides.

Estamos en el crisol del Señor, Probados, refinados y purificados todo el tiempo. Aún en la situación más injusta que puedas experimentar, mayor es Dios. En el gobierno divino sobre tu corazón, se gesta un plan perfecto del por qué se permitió una injusticia. Ahora no lo entiendes y buscas defender tu reputación y a como de lugar, hacer justicia. De nada sirve eso. Algo grande está por darse y lo verás si aprendes a soltar. Renuncia a los deseos de venganza en el nombre de Jesús y recuerda que Dios no ha terminado contigo. Suscribete a este blog y recibirás notificación cada vez que suba una nueva entrada.

Comparte con otros amigos y familiares el link de ésta reflexión. Abrazo fraterno y feliz fin de semana.

Pr. José Ángel Castilla

2 comentarios

  1. Todo pasa con un propósito. Dios es soberano y Él nos responde en el libro de Job: “Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?” Bendito Dios y Padre, ayúdanos a verte en todo 🙏🙏🙏

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