Hay personas que tienen la capacidad de meterse en problemas y comprar las contiendas y los conflictos no resueltos de otros. Una persona busca pleitos es alguien que disfruta pelear y contender, provocando el ánimo de los demás, llevándoles a pelear de forma permanente. Cuán incómodo es convivir con alguien así. Es casi como no tener vida, el levantarse y el acostarse con alguien conflictivo y busca pleitos.

Hoy este pasaje de proverbios, nos habla acerca del consejo de Salomón, respecto a quien convive con un buscapleitos. Enseña el sabio, que es mejor el aislamiento en lo alto de una azotea, que compartir una hermosa casa con quien ama estar en pleitos y contiendas. El único consejo para quienes cargan la cruz de convivir con familiares tóxicos, además de orar al Señor y soltar cargas que no les corresponde llevar, es dosificar el tiempo que comparten con ellos.

Despreciarlos no, dejar de amarlos tampoco, pero si medir lo que decimos y no permitir ser atrapados en su raíz de amargura que termine contaminandonos. He aprendido que no debo amargarme y darme mala vida, por aquellas cosas que no puedo controlar. Podemos ejercitar nuestro dominio propio y trabajar en nuestro carácter, con la ayuda del Señor. Trabajar en la toxicidad de otros es una pesada cruz que no todos están dispuestos a sobrellevar.

Se necesita la buena voluntad de alguien que reconozca que es conflictivo y esté dispuesto a cambiar. He allí donde entra el Señor con su paciencia y amor, renovando y transformando esas áreas difíciles y hostiles de nuestra manera de ser. Seas mujer u hombre, casado o soltero, vivas con tus padres o no, evita con tu mal comportamiento y tóxica forma de defenderte y resolver los conflictos, aislar a tu familia, a la azotea emocional de sus corazones, donde terminen evitandote. Si el busca pleitos y conflictivo, no quiere cambiar y tiramos la toalla de consejos impartidos, ora y entrega al Señor esa vida.

Necesitamos fortalecer las relaciones familiares. No más pleitos y malos entendidos. No más falta de perdón y hablar mal, a espaldas de la misma familia. Busca hablar y cerrar ciclos pendientes con los miembros de la familia, con quien no te llevas bien. Recuerda que Dios no ha terminado contigo. Suscribete a este blog y recibirás notificación cada vez que suba una nueva entrada. Bendice a tus amigos y familiares reenviando el link de ésta reflexión de hoy. Deja tu comentario al final. Abrazo fraterno.

Pr. José Ángel Castilla

1 comentario

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