¿Quién ante tantas malas noticias que escuchamos producto de la pandemia por el Covid 19, no ha sentido miedo, de faltarle el sustento básico para él y su familia? Las crisis, cualesquiera ellas sean, ponen a prueba nuestra fe y nos llevan a sentir miedo al futuro. Esa emoción natural que sentimos todos los seres humanos, la necesitamos vencer, asidos de la poderosa mano del Señor.

La Palabra nos enseña que: El perfecto amor de Dios, nos quita todo miedo del corazón. Mientras no experimentemos a plenitud ese amor del Padre, NOS SENTIREMOS SOLOS y ATEMORIZADOS. De manera personal, me he sentido y sigo sintiéndome amado por mí Padre eterno cada día de mi vida. La fe me permite experimentar tranquilidad, aún en los momentos difíciles y adversos que he tenido que enfrentar. La presencia manifiesta de Dios en amor, siento que me cubre y se lleva mi temor.

¿ A qué le tienes miedo en éste día?

Perder tu empleo y el sustento de tu familia, enfermarte, morirte y dejar huérfanos a tus hijos, no tener recursos para su educación superior en una buena universidad, temor a perder a tus padres, quedarte soltero y nunca casarte, en fin. Dios te recuerda que: El es Jehová Jireh (Dios proveedor) y Él utilizará todos los medios, (el empleo, un contrato, una empresa, una persona) para bendecirte, pero TU SUSTENTO viene de EL. No te enfoques en los medios, Enfócate EN DIOS.

Cuando Israel tránsitó en el desierto no podía cultivar, ni cosechar para poder alimentarse. Tenían que DEPENDER completamente de Dios. Y en el desierto apareció milagrosamente el maná, pan que les daba el Señor y que sólo debían recoger CADA DIA. No podían tomar porción de más. Sólo tomaban una para cada día, porque Dios deseaba y sigue deseando, que dependamos de El todos los días. Maná que tomaban de más, era alimento que se enmohecia y dañaba.

El maná que necesitas hoy lo recibirás hoy, el maná de mañana vendrá mañana, porque tú sustentador te proveerá, ya que cada día traerá su afán. Pon tus ojos en el Señor y depende de su providencia divina. Jesús nos enseña a orar para que se establezca el Reino de Dios en nosotros y también para que no nos falte el pan cotidiano. Oro porque veas a un amoroso Dios, sustentador de tu vida y la de tu familia poderosamente en éste día.

Recuerda que Dios no ha terminado contigo. Suscribete a este blog y recibirás notificación cada vez que suba una nueva entrada. Si te bendijo ésta reflexión, te invito a reenviar el link a tus amigos y familiares. Deja tu comentario al final.

Abrazo fraterno.

Pr. Jose Angel Castilla

2 comentarios

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