Este capítulo tres del libro de Eclesiastés, comienza diciendo que hay una temporada para todo en la vida. Algunos estudiosos dicen que viviremos veinticinco de estos momentos que describe Salomón aquí. Vivir no significa correr de un lado a otro sin descansar nunca. Si quieres una real calidad de vida, necesitarás aprender a soltar cargas y reposar en el Señor. Hay personas que no descansan bien y se han acostumbrado a un ritmo de vida tan acelerado, que piensan que es “lo normal”. Ese stress y ese correr y correr, intentando perseguir al viento, como en los capítulos pasados mencionaba el sabio Salomón, un día nos pasará factura con nuestra salud, si no tomamos la resolución de reposar y confiar en el Señor.

Debido a una crisis familiar por la que atravesé hace once años, comencé a somatizar mis preocupaciones, dolor emocional y temores. Sumado a lo que me estaba pasando, comía a deshoras, mal y muy rápido. El sedentarismo que por esa época llevaba, también pasó cuenta de cobro y un día mientras enseñaba en una conferencia, sentí que me apagaron las luces, me dio un mareo muy fuerte y me tuvieron que llevar de urgencias. Literalmente el Señor me llevó a detenerme. Fueron casi tres meses de procesos médicos, incapacidades laborales y estudios en donde nada anómalo salía. Yo mismo en mi desenfoque, corriendo las millas que otros debían correr, el servilismo y la vida acelerada, me estaba dañando mi propia salud, producto del ritmo equivocado que para esa época mi vida llevaba.

¿Cómo estás llevando tu vida? ¿Estás cuidando tu salud y alimentación? ¿Te estás ejercitando? ¿Tomas agua suficiente y realizas pausas activas en tu rutina diaria de trabajo? La vida espiritual no lo es todo. Hay personas que oran mucho y leen la Biblia pero son sedentarios y se alimentan muy mal. Otras son muy atléticas y se ufanan de todo lo competitivas que son, pero poco abren la Biblia y siempre esperan a que otros oren por y con ellas. Lindo cuerpo pero alimentado por la fe de otros. Ambas instancias extremas no son buenas para la salud integral. Necesitamos guardar entonces un equilibrio. Nos espera la eternidad por supuesto que sí, pero mientras vivamos en esta vida terrenal, necesitamos ser equilibrados y descansar absolutamente de la providencia divina.

No olvides que todo tiene su tiempo. Te invito a sonreír y a descansar en el Señor cada temporada de la vida. Suelta tus cargas en él, ejercítate física y espiritualmente. Recuerda que Dios no ha terminado contigo. Suscríbete a este blog y recibirás notificación cada vez que suba una nueva entrada. Bendice a tus amigos y familiares reenviando el link de ésta reflexión. Deja tu comentario al final. Abrazo fraterno.

Pr. José Ángel Castilla

2 comentarios

  1. Excelente reflexión. Dios no solo quiere que alcancemos la vida eterna, que es nuestra mayor esperanza por ser Él nuestro mayor tesoro, sino que desea que vivamos una vida buena, llena de bendiciones y disciplinada para poder servirle con Salud física , emocional y sicologica pero principalmente la espiritual. LE BENDIGO PASTOR

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