Hablar de Quiebre se refiere a la acción y efecto de quebrar. El verbo quebrar hace referencia a romper, fracturar, doblar, interrumpir o traspasar. La noción de quiebre, suele estar vinculada a un antes y un después. Inicio con esta definición, que quiero usar para ilustrar la acción que produce la Palabra de Dios en nuestras fortalezas y estructuras mentales. Tendemos a argumentarnos y esas murallas impiden recibir la Palabra de Dios como la única verdad, la mayor y primera influencia que define nuestra manera de pensar y de vivir. Si no es la Palabra nuestro pilar, son los argumentos los que nos definen y enrutan. Por la naturaleza caída con la que luchamos, necesitamos que Dios QUIEBRE ESAS ESTRUCTURAS MENTALES que no nos dejan abrazar el poder y la verdad de la Palabra del Señor.

Por eso es necesario el quebranto. Tal y como lo vivió Israel por 40 años de desierto. Dios sacó lo mejor de ellos, probandoles y revelando su carácter. A veces no comprendemos los procesos del Señor. Ellos no vienen gratuitos, siempre que los recibimos nos quejamos, pero El sabe lo que necesita quebrar en nuestro corazón. Rígidas formas de pensamiento,  extrema y severa forma de ser o de hablar, sicorigidez, dureza de corazón, altivez, razonarlo todo, religiosidad o ceder fácilmente ante las influencias mundanas que contaminan nuestra mente e impiden caminar con Dios, entre otros, serían muros a derribar. La Palabra de Dios será el martillo que quebrará esas piedras. Las muchas veces que Dios me ha confrontado con mis errores y muros mentales, han sido por la Palabra. Cuando oro y leo la Biblia, escucho la voz de Dios en mi interior instandome a obedecer y ser mejor cada día.


Por eso es tan importante que la leamos, meditemos, nos preguntemos, escribamos y memoricemos. Que cuando los momentos dificiles lleguen, nos tomen armados como los guerreros de Dios que somos. Libramos batallas espirituales todos los días. Piensa por un momento en lo que el martillo de la Palabra DEBE QUEBRAR HOY. Esa rotura, marcará un antes y un despues en tu crecimiento espiritual. Recuerda que tu Dios de amor no ha terminado contigo. Suscríbete a este blog y recibirás notificación cada vez que suba una nueva entrada. Reenvía el enlace de ésta reflexión a tus amigos y familiares. Deja tu comentario al final del blog. Abrazo fraterno para todos.

Pr. Jose Angel Castilla