Las situaciones que experimentamos en la vida, nos enseñan a formar nuestro carácter. Nada ocurre al azar ni por casualidad. Todo corresponde a lo que llamo: «El libro del propósito de nuestra existencia». Su escritor es Dios y en su elaboración, no escogimos el orden de los capítulos, ni el contenido de los mismos. Lo que sí escogemos en ese libro, es vencer las batallas y adversidades que se presenten en la vida, viéndolo a Él como el poderoso gigante que va delante nuestro. La decisión está en nosotros, de si nos quedamos en el papel de víctimas interpretando el conmiserado papel de «pobrecitos», que mendiguen la lástima ajena, porque nunca nos sobrepusimos al dolor, las pruebas y pérdidas experimentadas. Las pruebas nos ayudan a ser mejores e intentar hacer mejor las cosas. O nos quebramos para crecer y madurar, o nos amargamos y nos llenamos de excusas y procrastinaciones.

¿De qué lado te ubicas?. Te haces la víctima o tomas tu espada y vences la batalla. El Señor es justo y no permitirá que prevalezca la injusticia que se pueda levantar en nuestra contra. No existe ningún arma creada ni aún en el infierno mismo, que pueda destruirnos. El adversario de nuestras almas, fue vencido hace más de 2000 años en la cruz del calvario. No hay operativo demoníaco, llámese enfermedades, calamidad, escasez o muerte que se levante contra nosotros en el nombre de Jesús. Así que te motivo querido lector en este día, a ponerte tu vestidura de guerra y no dejarte convencer por las mentiras que el enemigo te ha hecho creer. Usa tus armas de guerra, para contrarrestar esos dardos de fuego del diablo.

Tienes la oración, la Palabra de Dios, el ayuno, la adoración, el nombre de Jesús y al Espíritu Santo. Úsalos no como amuletos, sino como tus aliados para abrir puertas cerradas y derribar murallas en el nombre de Jesús. Recuerda que toda lengua que se levante en juicio, llámense calumnias y rechazo en nuestra contra, será condenada por el Señor. Dios detesta el orgullo y el corazón altivo que procura el mal contra otros. Como siempre escribo ya que no eres una obra concluida, jamás olvides que Dios no ha terminado contigo. ¡Eres un vencedor en el nombre de Jesús! Suscríbete a este blog y recibirás notificación cada vez que suba una nueva entrada. Deja tu comentario al final. Abrazo fraterno para todos.

Pr. José Ángel Castilla

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