Cuando era adolescente, empecé a darme cuenta que para encajar en un grupo determinado de amigos, tenía que hacer lo mismo que todos los demás hacían. Por inmadurez y por mucho tiempo, terminé siendo una versión de mi que no era realmente yo. Fumé y tomé alcohol para complacer a un grupo de supuestos amigos y ser uno más de ellos, por la incorrecta creencia que para ser un hombre de verdad, debía haber tenido sexo antes del matrimonio, ser promiscuo y llegar ebrio a casa a altas horas de la madrugada. Fue una dura presión machista y de grupo con la que me tocó luchar y «ser diferente», en plenos años 90s, en los que ser cristiano evangélico, no era muy bien visto y aceptado por la religión tradicional.

Hoy te reto a atreverte a ser diferente no siendo el rebelde y desobediente que no sigue reglas ni se somete a nadie. El desafío es a agradar a Dios en medio de una sociedad sin valores, donde todo es aceptado aunque a la luz de la Biblia sea reprobado. En la definición de quién queremos ser, buscamos modelos incorrectos. Busca que en tu casa se modele el amor y el temor a Dios. En mi inmadurez, yo necesitaba parecerme a alguien para poder ser. No sabía que sin agradar a unos cuantos, podía ser por el hecho de hacerme hijo de Dios, a través de mi conversión a Jesús. Necesité crecer y madurar en la construcción de ser una nueva criatura siguiendo el modelo de Cristo Jesús.

Es el Señor el único y correcto modelo. Su carácter es forjado en nosotros cada día. Pídele a Jesús ser como Él. Modelos erróneos siempre estarán. Evita parecerte a ellos. En el siguiente pasaje Pablo nos da un consejo de imitar al Señor. Siempre tendremos gente que nos siga e imite, porque seguimos un modelo correcto. Nuestros hijos que nos imitan, debemos modelarle el amor de Cristo.

Imítenme a mí, como yo imito a Cristo.
1 Corintios 11:1 NVI

Un dia alguien me observó y sabiamente me dijo: Esta versión no te luce y NO ERES TÚ. Me confrontó mucho eso y me dije:
VOY A SER FELIZ SIENDO DIFERENTE. Siendo una versión mejorada de mi mismo a la IMAGEN DE DIOS y no siguiendo los ridículos patrones que me impuso la sociedad machista en la que me crié. No necesitamos hacer cosas para ser o pertenecer a un grupo. Tú ya eres. Obsérvate al espejo y ama la perfecta obra de Dios en ti. Busca hablar y sentir como Jesús, tener Su corazón, oler a Él en el trato con los demás. Recuerda que DIOS NO SE EQUIVOCÓ CONTIGO y tampoco ha terminado su perfecta obra de amor en ti. Te bendigo. Suscríbete a este blog y recibirás notificación cada vez que suba una nueva entrada. Reenvía el enlace de ésta reflexión a tus amigos y familiares. Deja tu comentario al final en la caja respectiva.

Pr. José Ángel Castilla

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