El bullyng y las tácitas formas de agresión y burlas que encierra, son una clara forma de violencia. Una bofetada de Will Smith a Chris Rock en la pasada entrega de Óscares 2022, ha suscitado todo tipo de controversias y además que dicho suceso se hiciera viral en redes sociales. De forma personal Smith es un hombre por el que guardo un profundo respeto y admiración. Creo que el acumular tantas frustraciones y eventos negativos vividos desde su infancia, lo hizo explotar de rabia e irse contra un comediante acostumbrado a hacer bullyng y «hacer reír», a costa de denigrar a su audiencia. Violencia verbal puede desencadenar violencia física. Will veía a su padre golpear a su madre, esto lo llevó a desarrollar una personalidad insegura y un miedo patológico a sentirse él y su familia atacados por agresión verbal o física. No puedo juzgar la vida de un gran hombre y actor pero una errónea manera de establecer límites, NO PUEDE SER LA VIOLENCIA CONTRA NADIE.

Necesitamos establecer otras vías de comunicación que no sea gritar, decir obscenidades o golpear a quien nos agrede. Jesús nunca levantó piedras contra los fariseos cuando llegaron a asesinar a la mujer que había sido encontrada en adulterio. Cuando observó a los vendedores hacer del templo un mercado, volcó las mesas en señal de poner orden a lo santo y sacro que estaba siendo profanado, pero nunca golpeó a nadie en «nombre del amor» que profesaba y que en esencia, era la raíz de todo. Si crecimos en ambientes densos, llenos de violencia y agresiones, no somos responsables de lo ocurrido, pero sí nos hacemos responsables de cómo reaccionamos y también, tenemos que renunciar a todo legado generacional de violencia, en el nombre de Jesús que no debemos dejar a nuestros hijos y futuras generaciones.

La ira es obra de la carne. No debemos permitir que ningún tipo de situación de conflicto personal, laboral, marital, familiar y relacional desencadene en nosotros, reacciones de intolerancia ante comentarios o injusticias que veamos. Tomemos el ejemplo de Jesús en medio del vituperio y las injusticias que vivió. Encomendó su causa a quien es capaz de juzgar justamente: «Dios». Bendigo la vida de Will Smith y su familia. Oro que todo se resuelva para bien, en el desafortunado momento que ha vivido. Enfoquémonos en lo bueno que tienen y hacen los demás, pero no en lo malo. Recuerda que Dios no ha terminado contigo. Suscríbete a este blog y recibirás notificación cada vez que suba una nueva entrada. Reenvía el enlace de ésta reflexión a tus amigos y familiares. Deja tu comentario al final del blog en la caja respectiva. Abrazo fuerte para todos.

Pr. José Ángel Castilla

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