Cuando caminamos sostenidos de la mano del Señor, pase lo que pase o venga lo que venga, veremos su infinito amor, fidelidad y favor para con nosotros. José el hijo de Jacob, vivió entre su etapa adolescente hacia la adultez, una difícil prueba en aras de cumplir el propósito de Dios y favorecer a un hambriento pueblo, en el terrible tiempo de sequía que afrontaba su pueblo en aquel tiempo. Sólo la poderosa nación de Egipto, vendía alimento a las naciones en necesidad. Uno de esos momentos adversos que vivió el joven esclavo José, tuvo que ver con la tentación sexual, por parte de la mujer de un oficial del faraón. Él no accedió a las pretensiones de la lujuriosa señora y huyó. Ella tomó parte de su vestido y lo mostró a su marido mintiendo sobre lo sucedido.

¡Qué desagradable momento! ¿A quién le creerían más? ¿A ella como mujer de un oficial o a un esclavo? He allí donde necesitamos depender de Dios más que nunca. Era la palabra de una mujer poderosa contra la de él. Vemos aquí cómo Dios estuvo con él y lo favoreció, en medio de la injusticia que se iba a cometer contra aquel joven temeroso de Dios y en quien estaba la presencia y la gracia de Dios. Cuando el Señor tiene propósitos con alguien, no importa la versión que cuenten de un caso o situación en donde haya injusticia, enfrentes vituperio, sientas que te privan de la libertad y te alejen de lo que amas. En cada adversidad, verás la mano de Dios librándote. No temas a la versión mentirosa que digan de ti.

El Señor condenará toda lengua que se levante contra nosotros, dice el profeta Isaías. La FIDELIDAD, el AMOR del Padre serán tu escudo y verás Su gracia. Dios finalmente estuvo con José en todos los años de su Proceso en Egipto. Cuando estuvo preso, el encargado de la cárcel lo prefería más que a cualquier otro preso. Mira al Señor en medio de lo que vives. El mejor de los abogados, es tu Rey y Señor. Su gracia te favorecerá aún en medio de las más grandes injusticias que se cometan contra ti. Debes madurar y crecer en forjar tu carácter para que se parezca cada vez más al de Cristo.

¿Sientes que han sido injustos contigo? ¿Culpas a Dios por lo que te ha sucedido? ¿Reniegas contra todo? Abre tu corazón en este día, libera toda la rabia contenida producto de la injusticia que han cometido en tu contra. Pídele perdón a Dios por la consecuencia de esa injusticia en tu corazón y mira Su fidelidad y tierno amor rodeándote. Él no te ha soltado ni abandonado. Recuerda que Dios no ha terminado contigo. Suscríbete a este blog y recibirás notificación cada vez que suba una nueva entrada. Reenvía el enlace de ésta reflexión a tus amigos y familiares. Deja tu comentario al final. Abrazo fraterno para todos.

Bendiciones.

Pr. José Ángel Castilla

5 comentarios

  1. Aveces el caminar con Dios nos cuesta y devenga mucho sacrificio, pero cuando el propósito se cumple llegamos a comprender el por qué de los q nos sucedió pero estando en victoria!

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Gracias por leer nuestras entradas y comentar lo que Dios está hablando y haciendo en tu vida.

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